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domingo, 18 de diciembre de 2011

Callando bocash

Por Pablo Calvo

Se cansa de marcarle hat-tricks a equipos chicos

El Real Madrid se despachó a gusto y ahuyentó con goles los fantasmas de la semana pasada. En una exhibición de juego de ataque, el equipo que ayer vistió de rojo furia machacó al Sevilla con media docena de chicharros, algunos de bellísima factura.

El partido comenzó bien para el Madrid, que dominó y marcó pronto por medio de la asociación más letal del mundo a día de hoy: Di María-CR7. El argentino asistió al luso que batió sin mayores complicaciones a un Javi Varas que no pudo ser el héroe que fue en el Nou Camp y salió del partido escaldado. Pero luego del primer gol, la defensa madridista quedó en evidencia. Con un Marcelo penoso que perdió la batalla durante todo el encuentro con Navas, la zaga blanca se hundía por la izquierda. Tanto fue así que dos llegadas claras ocurrieron por su lado. Ocasiones salvadas por el Iker Casillas de otrora: la primera con un salto de fe cuando ya estaba derrotado que le permitió desviar el balón lo suficiente para que éste dé en el palo y salgo, y la segunda con una mano providencial bloqueando un tiro bajo que se colaba junto al palo.

Ante tal shock, el Sevilla se mantuvo en el partido durante gran parte del primer tiempo. Pero el segundo gol del Madrid, de Callejón a pase de Di María (nuevamente), fue demasiado para los hispalenses. Fue un mazazo duro de superar, que empeoró en el momento en el que Cristiano Ronaldo se sacó un cañonazo de 40 metros que se clavó en la portería de Varas.

A partir de ahí, los locales lo intentaron, e incluso marcaron, cuando el resultado iba ya 4-0. Luego el Madrid hundió las esperanzas sevillistas con dos goles más. Hasta Altintop tuvo su debut goleador. Cristiano culminó su hat-trick de penalti.

La nota negativa del partido, salvando al ya citado Marcelo, fue la expulsión de Pepe a manos de un Clos Gomez de patética y nefasta actuación. Hizo todo mal: se tragó dos penaltis al Madrid, no sacó tarjetas amarillas más merecidas que las dos de Pepe a los jugadores sevillistas y expulsó al portugués por dos faltas de nula violencia. Por lo menos tuvo la decencia de expulsar a Manu del Moral por una entrada por detrás a Arbeloa. Obviamente cuando el partido ya estaba 4-1... No vaya a ser que desequilibre el partido a favor del Real Madrid y sea enviado a la nevera, claro.

Lo más importante de esta goleada, que no deja de ser tres puntos solamente, es que el equipo pasará las fiestas navideñas líderes, algo que no pasaba hace cuatro años. Campeones de Invierno, como suelen decir en la Comarca del norte. Una bobería, pero permite a la plantilla reforzarse psicológicamente y pasar una época festiva en paz mental. Eso es más importante de lo que parece. También pudimos apreciar que todas las sandeces que se dicen en la prensa sobre Cristiano Ronaldo son exactamente eso: un atajo de palurdos envidiosos diciendo estupideces. Un mal partido lo puede tener cualquiera y en choques como los de ayer es donde se ganan las ligas también.

Pero esto ya no sorprende. El Real Madrid siempre vuelve y, como un sabio de Madeira digo ayer, esto sirve para "callar bocash". Porque a boca cerrada, no entran goles, eh, Del Nido.

Goles:

¡Gracias @RafaNMJ por el vídeo!


Premio Di Stefano - Di María: vaya espectáculo ha dado el argentino: asistió, marcó y recuperó balones por doquier. El futbolista total. Y todo eso después de ir a un funeral a Argentina y volver. Un ejemplo de profesional. ¡Grande, Angelito!

Premio Tuercebotas - Marcelo: El brasileño está volviendo a ser el que fue en la época pre-Mourinho. Espeso en ataque y nulo en defensa. Necesita espabilar urgentemente.

Premio Stoichkov - Manu del Moral: Cada vez que lo rozaban ligeramente, hacía la croquetilla con 40 vueltas de campana. Pero no se cortó un pelo para realizar una brutal entrada por detrás a Arbeloa que le costó la expulsión. Salió del campo insultando y pateando objetos. Digno ejemplar de sobreexcitación.

Premio Redondo - Di María: Lo siento, pero es que Di María ayer me cautivó, me enamoró. Hizo todo bien. Metió dos asistencias quirúrgicas que merecen este premio. El gran campeón del centro del campo ayer.

domingo, 8 de mayo de 2011

La Feria de Sevilla, el Festín del Madrid


La Feria de Abril impidió el lleno en las bancadas del Sánchez Pizjuán. Y tanto mejor para los sevillistas, antimadridistas de corazón y por vocación. Y por envidia. En el cuarto mes del año, Cristiano Ronaldo se exhibió con lo que mejor sabe hacer: enchufar goles. Cuatro, nada más ni nada menos.

El Real Madrid dominó de principio a fin y nunca estuvo en duda su victoria. Acaso cuando Negredo descontó para el Sevilla, cuando los merengues perdieron un poco el norte, ese que rápidamente recuperaron con tres anotaciones del goleador luso en quince minutos.

Y es que CR7 necesitaba un partido así. Nada mejor que enchufarle un póker a la tercera afición más antimadridista de toda España, sino del mundo, detrás de los de Mestalla, que ostentan el dudoso honor de ser los primeros, y luchando palmo a palmo con la del Nou Camp. Para más inri, el Sevilla nunca había encajado seis chicharros en Nervión, lo que eleva la actuación de ayer a categoría de histórica.

La faena madridista fue total. Destrozó la defensa sevillista y su línea de presión atosigó y asfixió la salida del balón de los locales. No era de extrañar el resultado al descanso: tres a cero, que pudieron haber sido algunos más. Sergio Ramos abrió el marcador, Cristiano anotó el primero de su cuenta y Kaka, el de la resurrección perpetua, liquidó el encuentro.

Al volver de los vestuarios, los de Nervión apretaron y el Madrid retrasó su línea de presión y defensiva. Pepe ya no era tan agresivo sobre el balón y los mediocampistas recularon ligeramente. Fue ahí cuando llegó el gol de Negredo, de jugada colectiva. Pero eso fue una simple ilusión. El conjunto de Mourinho retomó las riendas del choque, con un Cristiano Ronaldo pletórico. El lusitano se despachó con tres goles y el equipo ya simplemente se dedicaba a lanzarle balones para engordar su cuenta goleadora hacia el ‘pichichi’. Sí, ese trofeo que es lo único que se juega el Madrid a esta altura de la temporada. El 7 blanco ya le sacó tres goles de ventaja al ultrahormonado argentino. Seguro que el enano durmió picado anoche, pensando que hoy va a tener que jugar 90 minutos para darle caza al titán de Madeira. Sólo queda ver si el Buda de Sant Pedor arriesgará una lesión de su súper nova. Todo parece indicar que sí será. Estos le quieren ganar TODO al Madrid y aún están cegados por el odio al ver cómo un equipo de tuercebotas dirigido por el ultradefensivo Osama Bin Mourinho, el demonio, les hurtaba la Copa del Rey. Así de lejos llega su complejo.

Este último mes ha dejado un par de satisfacciones futbolísticas: marcarle media docena a los sevillistas y valencianistas en sus estadios. Eso les debió escocer considerablemente. Mientras, los madridistas, seguimos disfrutando de nuestro equipo de picapiedras que no juegan a nada. Nos conformamos con nuestros pocos goles, 87, envidiando copiosamente las dianas de los inventores del fútbol, 89. Aunque ahora que lo pienso, no está tan mal marcar solamente dos goles menos que los Dioses del Olimpo balompédico, ¿no? No vaya a ser que cuando termine la Liga los hayamos pasado… Viendo su curva y la nuestra, creo que es más que probable.

Para culminar, este triunfo va dedicado a las aficiones anti-Madrid de toda España, la cuales son la gran mayoría. Como sabiamente dijo Don Santiago Bernabéu, sólo hay dos aficiones en España: los madridistas y los antimadridistas. Os la dedicamos, amigos, ésta y la del Valencia. Sin vuestro odio, no seríamos tan grandes y no nos reiríamos tanto. ¡Hala Madrid!

Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo. Sus cuatro goles hablan por sí solos.

Premio Tuercebotas – Dabo. Fue salir él y ver cómo la defensa sevillista se demoronó como un castillo de naipes... aún más que antes que saliera.

Premio Stoichkov – Romaric. Le propinó un cachetazo y tirón de pelo a Arbeloa que pa’qué, como dirían por allí en el sur. Solamente amarilla, claro está. Qué fácil es pitarle al Madrid…

Premio Redondo – Xabi Alonso. El tolosarra estuvo maravilloso en la distribución del balón. Lo sacó limpio constantemente y recuperó muchos balones. Volvió a mostrar el gran nivel al que nos tenía acostumbrados.

jueves, 3 de febrero de 2011

Contracrónica Real Madrid-Sevilla: Siete años después...

Por Pablo Calvo

Mientras que el domingo hablábamos del número siete como una maldición, esta vez el dígito representa una nefasta racha negativa que se corta: el Real Madrid, después de siete años, después de esa final perdida contra el Zaragoza dos a tres, vuelve a la final de la Copa del Rey en un escenario de revancha inmejorable contra el eterno rival Barcelona.

El trámite del partido se desarrolló de manera solvente por parte del Real Madrid, que salvo el "gol anulado" a Negredo, no pasó mayores sobresaltos. Sí es verdad que en el primer tiempo el peso del partido lo llevó quien lo tenía que llevar, o sea el Sevilla, pero el equipo merengue, con un Carvalho excelso por enésima vez en la temporada, contuvo los embates de los hispalenses sin demasiados inconvenientes. A pesar de que los de Nervión eran los que debían buscar la victoria, los blancos contaron con las mejores oportunidades en los primeros 45: un tiro en el palo de Di María y un mano a mano de Cristiano Ronaldo que todavía no sabemos cómo lo desperdició.

El planteo que ofreció Mourinho en la noche madrileña fue de contención, con los laterales más atados a la labor defensiva que de ataque y con con el tándem Alonso-Khedira para parar a los mediocampistas sevillistas. Nuevamente, la clave del parte pasó por cegar las bandas, neutralizar a Jesús Navas y no dejar que Kanoute reciba con extrema comodidad. Arbeloa se encargó de parar al extremo campeón del mundo y Carvalho fue una pesadilla para Kanoute, que a pesar de todo fue de lo mejor del Sevilla. Aunque si el Sevilla estaba aún peleando por la final era pura y exclusivamente a causa de Varas que paró todo lo que le tiraron, algunas incluso muy complicadas, como el mano a mano con Ronaldo.

En el segundo tiempo, el Real Madrid impuso su juego y comenzó a controlar el balón, así como a lanzar raudos contraataques que generaron diversas ocasiones de gol. Disfrutó de varias oportunidades para romper el cero en el electrónico, por parte de Benzema y Cristiano, pero la nula puntería de los de arriba hizo que el Madrid sufriera en exceso, en un partido que debería estar más que sentenciado en los primeros lances de la segunda mitad. El destructivo Khedira tuvo que disfrazarse de Alonso para meter un pase estupendo en profundidad para su compatriota Özil, la figura del campo. El mediapunta alemán enseño a sus compañeros de equipo cómo se define con sangre fría y abrir finalmente el marcador, poniendo un clavo más al ataúd del Sevilla que veía como su segunda final consecutiva se esfumaba en el verde del Bernabéu.

A partir de ahí, el Sevilla recordó que tenía que ganar el partido para pasar la eliminatoria y comenzó a atacar con más ímpetu. Con más ímpetu que con fútbol, dado que no hacía más que ver frustrados sus intentos ante una zaga madridista que fue una auténtica muralla que no fue superada en ningún momento. Ni siquiera la entrada de Perotti y Luis Fabiano permitieron al Sevilla llevar peligro a los dominios de Carvalho, que fue el rey del área local. Los de Nervión eran completamente estériles en ataque.

Mourinho fulminó todos sus cambios en los últimos diez minutos, permitiendo la entrada de Adebayor, Granero y, al final de todo, Lass. El togoleño fue un revulsivo absoluto para el partido, ocasionando la expulsión de Sánchez, que segó al delantero cuando éste se iba solo contra la portería de Varas. Luego, en la salida de un córner, marcó un golazo impresionante, enviando un recadito a Benzema, que ayer fácilmente marró cinco o seis ocasiones manifiestas de gol, para irse con su cuenta a cero nuevamente. Está claro que el africano fue las antípoda del francés: le bastó diez minutos y una ocasión para mandarla adentro de la portería sevillista. Cambiamos al gato de la Galia por la pantera africana.

En conclusión, el Real Madrid no pasó los apuros que parecía que iba a pasar con un Sevilla pintado para la batalla, literalmente. Los hispalenses salieron a ver qué pasaba. Incluso Manzano afirmó que salió con un planteo para evitar que el Madrid no marcara un gol en los primeros minutos. Seguramente no está muy acostumbrado a Mou, que obviamente no iba a salir a meterle cinco goles a los rivales, sino a temporizar el partido de manera inteligente y jugar con la desesperación de los necesitados, los visitantes. El error táctico de Manzano posiblemente le haya costado la elimnatoria, pero siempre están las ruedas de prensa para hablar mal del Madrid y de su entrenador. Todo sea para salir en la portada de los periódicos al día siguiente: si no se hace por ganar, habrá que hacerlo atacando a los sospechosos habituales. Ahora al madridismo le espera una final muy aguerrida contra el implacable Barça. Pero en noventa minutos, todo es posible y cualquiera puede ganar. Como dijo Don Vicente Del Bosque, el hombre del nabo de oro, "la final está al 50%". Un hombre sabio, sin duda.


Premio Di Stefano - Özil. Si vieron el partido de ayer del alemán, no hace falta que comente nada. Si no lo vieron, recomiendo que lo vean porque es una lección de fútbol.

Premio Tuercebotas - Navas. El campeón del mundo fue una sombra de lo que suele ser. Arbeloa le hizo la vida verdaderamente imposible.

Premio Stoichkov - Sergio Ramos. Una entrada de tarjeta naranja por lo menos al final del partido, cuando estaba todo sentenciado, casi le cuesta la final. Éstas son las "idas de olla" que no soporto del andaluz...

Premio Redondo - Khedira. ¿¡Qué!? Pues sí, el alemán criticado por todos por ser un burro con el balón en los pies. Ayer Khedira destruyó mucho juego de los visitantes, pero con una elegancia alucinante. No estuvo muy impreciso con el balón y hasta se dio el lujo de meter una asistencia de antología. Elegancia made in Germany.


Datos curiosos:

Mouriho nunca perdió una final en su carrera. Guardiola tampoco. Alguna racha se cortará el 20 de abril.

La final se celebrará escasos tres días después de la vuelta del Clásico en el Bernabéu.

El Real Madrid jugó tres partidos contra el Sevilla en lo que va del año y ganó todos. Asimismo, no encajó ni un solo gol.

Esta final garantiza virtualmente (suponiendo que el Barcelona o el Real Madrid ganan la Liga, lo que parece un hecho a estas alturas) una Super Copa entre los dos colosos españoles. ¡Podemos llegar a disfurtar de 5 Madrid-Barça este año!

jueves, 27 de enero de 2011

Contracrónica Sevilla-Real Madrid: Solvencia y botellazos

Por Pablo Calvo

Una cosa le agradezco al Sevilla: gracias a Del Nido, a su campaña anti-Real Madrid y al inadaptado de la botella, hoy voy a tener mucha tela para cortar.

Mientras los jugadores sevillistas se pintaban la cara para salir en el famoso videíto, los madridistas le pintaban la cara a ellos no en bastidores, sino en el campo de juego, donde realmente cuenta, y no con pintura de guerra, sino con fútbol y táctica. Podría decir campo de batalla incluso, porque eso es lo que pretendía el presidente Del Nido con su campaña de acoso y derribo para llamar a la épica y enardecer a su afición. Y vaya si la enardeció. Tan enardecidos estaban que los de Nervión salieron hiperventilados y revolucionados a jugar el partido. Mucho ímpetu, pero de fútbol, poquito poquito. El trivote impuesto por Mourinho, sabiamente, asfixió a Romaric y Zokora para que nunca crearan juego fluído en el centro del campo. Mucha fricción, pero de fútbol, poquito poquito. Mientras tanto, los laterales blancos que ayer vistieron de negro, con el apoyo solidario e incondicional de los centrocampistas defensivos, anularon completamente las bandas rivales, a sabiendas que son las verdaderas espadas de este equipo. Lo único que hicieron Navas y Perotti en la noche de ayer fueron piscinazos y más piscinazos, de fútbol, poquito poquito. Como todo el Sevilla. Mucho "musho", pero de fútbol, poquito poquito.

El Real Madrid, si bien estuvo ligeramente pesado en la creación, no dio opciones a los locales. Para más inri, el gol visitante llego temprano tras una gran jugada del gatito Benzema, que ayer fue un león. Xabi y Khedira, con las idas y vueltas de Lass, fueron las murallas de la fortaleza que plantó Mou en el verde del Pizjuán, infranqueables durante toda la noche, igual que todo el equipo. En ciertos lances, sobre todo al final del primer tiempo, la fortaleza, ante el asedio constante, sufrió algunas fisuras, pero no pasó a mayores. Lo más cerca que estuvo de marcar el Sevilla fue a través de Luis Fabiano con un tiro raso, luego de regatear a Casillas, que intercepta Albiol en la línea. Los sevillistas pidieron el gol vigorosamente, pero el balón no perforó la portería en su totalidad, así que no hay que darle más tinta de la que merece. También se pidió la expulsión de Lass por reiteración de faltas, pero dichas peticiones no tenían ningún fundamento ni base alguna.

En el segundo tiempo, el dominio de los Chamartin fue incluso más claro y pronunciado. Los locales no llegaron ni una sola vez con claridad, salvo casi al final de los 90 reglamentarios con una volea de Negredo que se fue larga por el segundo palo. Por su parte, el conjunto dirigido por el portugués Mourinho contó con incontables oportunidades para enfilar incluso más la eliminatoria, pero Palop en numerosas ocasiones y fallos propios impidieron que se extendiera la cuenta a favor de los visitantes, lo que hubiera sido justicia por el juego desplegado por unos y por otros.

El partido culminó con una imagen lamentable: un botellazo a Casillas de parte de un tarado en uno de los fondos del estadio nervionés. El objeto impactó en la cabeza del portero español sin mayores consecuencias. Eso sí, rápidos estuvieron los recogepelotas en recuperar las pruebas del delito. Es una auténtica vergüenza que un club centenario como el Sevilla cuente con tales gamberros entre sus empleados, gamberros que incluso se dignaron a increpar a los jugadores del Real Madrid luego. Indignante el espectáculo final. Esperemos que anti-violencia y Competición actúen sobre este incidente, porque ya no da para más la cosa. ¿Tenemos que esperar a que haya un muerto para finalmente hacer algo al respecto?

En definitiva, la eliminatoria sigue abierta, nos fuimos un poco con la mosca detrás de la oreja por no sentenciarla y veremos que nos depara el destino en la vuelta, sobre el césped del Santiago Bernabéu, donde se celebrará el segundo round de este ya clásico del fútbol español. Recordemos que no está muerto quién pelea. Y el Sevilla puede dar mucha pelea aún.

Premio Di Stefano - Benzema. Gran gol y gran partido del francés. Dejó todo sobre el césped: presión, gol, juego y estilo. El partido total.

Premio Tuercebotas - Perotti. ¿Jugó ayer?

Premio Stoichkov - Del Nido. Sus provocaciones y declaraciones incendiarias durante la previa han ocasionado lo que todos esperábamos: violencia. ¿Hasta cuándo se le van a reír las gracias a este ser impresentable?

Premio Redondo - Özil. No tuvo mucho peso en la dinámica del encuentro, pero dejó algunas pinceladas de su juego que dejan latente que estamos ante un verdadero crack en potencia.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Crónica vs Sevilla: El Ángel de la guardia

Por Pablo Calvo

Advertencia: cualquier similitud a un partido de fútbol es mera coincidencia.

Lo que se presenció hoy en el Santiago Bernabeu fue cualquier cosa menos un partido de fútbol. El espectáculo fue más bien chato y hubo muchos excesos, en todo orden de cosas. Todo eso sin contar, obviamente, que el primer tiempo fue un somnífero total y que el segundo fue una inyección de adrenalina pero sin mostrar mucho arte balompédico.

El partido ya comenzó siendo noticia por la gran cantidad de ausencias importantes en sendos conjuntos: Xabi Alonso y Marcelo por el lado de los merengues, y Perotti, Kanouté y Navas por el lado de los de Nervión. Volvían Ramos y Khedira para los de Mourinho.

El primer tiempo comenzó con cierto toque interesante, aunque no duró mucho. Algunas llegadas de los de blanco para llevar peligro a la portería defendida por Palop, de gran actuación en la noche de hoy. Aparte de alguna esporádica aparición de Di María o Cristiano Ronaldo, el partido no tuvo mucha más historia. Lo único a resaltar de la primera mitad fueron los cuatro fuera de juego de Benzema, demostrando que no estaba en el partido, y que Capel terminó en el suelo cada vez que tocó un balón, y no precisamente por faltas explícitas del Real Madrid, sino por su marcada tendencia a tirarse a la piscina, a pesar de que en Madrid hacía frío.

Imagino que algunos gritos se habrán escuchado en los vestuarios del Real Madrid, porque los de Chamartín salieron un poco más animados. Pero que no se me malinterprete. El conjunto blanco seguía sin dar pie con bola, nunca mejor dicho. El mediocampo seguía roto y lo único a lo que atinaba el once merengue era a tirar pelotazos desde la zaga para Benzená, perdón, Benzema y Cristiano Ronaldo. Lo mejor que pasó en la segunda mitad fue evidentemente el doble cambio que soltó Mou, quitando a Khedira, de regular partido, y Benzema, de nefasta actuación, por Granero y Pedro León, que ofrecieron un buen rendimiento y trajeron dinamismo a la ofensiva de los conducidos por Jose Mourinho. Después de muchos ataques a lo loco por parte del Madrid, llegó la injusta expulsión de Carvalho, por una amarilla que le sancionaron por saltar a disputar el balón, y luego de chocar cabezas con Negredo, el árbitro interpretó que el portugués le propinó un codazo a ex-madridista. Un disparate en toda regla.

Con la expulsión de Carvalho, la zaga merengue formó con tres defensores y una gran ayuda, constante, de Lass, que defensivamente estuvo muy prolijo, como nos tiene acostumbrados el francés. El Madrid intentó, incluso con uno menos, pero con poca claridad. También le podemos agradecer esto a la rácana actuación sevillista, que incluso con superioridad numérica se dedicó a aguantar el empate, con sus continuos cortes de juego y ganando valiosos segundos con cada saque de puerta.

Entre tanto, el partido montaba en tensión, hasta tal punto que hubo un recital de tarjetas amarillas, innecesarias a mi parecer. No hubo un excesivo juego brusco en la noche madrileña, pero el árbitro hizo uso de su ametralladora tarjetera y empapeló de amarillo a muchos jugadores, sobre todo del conjunto local. Está de más decir que el público presente en Chamartín estaba en llamas y se hicieron estremecedores los gritos de "fuera, fuera" que caían desde las bancadas.

El clímax en el enfado del soberano llegó en el minuto 70, cuando Escudé rememoró esas llaves de lucha libre de Hulk Hogan que veía cuando era chaval y decidió hacer un placaje a Granero dentro del área, cuando el 11 estaba en evidente posición para anotar. Por supuesto, el árbitro hizo la vista gorda y dejó seguir el juego con los ya clásicos gestos de "levanta, levanta". Supongo que el joven madrileño debería estar agradecido de que el todopoderoso colegiado no le mostró la tarjeta amarilla por su clara simulación...

Otro punto importante a destacar en la segunda mitad es un gran pase de Luis Fabiano a Negredo que lo dejó mano a mano con Casillas, pero Ávaro tiro por arriba el disparo con su pierna derecha, desperdiciando la chance más clara de todo el partido hasta entonces.

Pero siete minutos después del penalti escamoteado, Özil encendió la luz dentro del área y, luego de sobrepasar a tres rivales, descargó para Granero que tiró a puerta. El disparo del ex-Getafe dio en las manos de Zokora (penalti, en mi opinión, no señalado oootra vez por su excelencia Clos Gomez), pero el rechace le cae en los pies a Ángel Di María, que luego de unos amagues y roturas de cintura, encontró el único hueco que dejó Palop en toda la noche y metió el balón por el primer palo para batir al cancerbero de los que hoy vestían de rojo. Una definición de sangre fría, impropio de un latino de sangre caliente como es él. En definitiva, gran gol del argentino que suele aparecer cuando más se lo necesita, y hoy no fue la excepción.

Después de ello no hay mucho más que hablar. Tangana por aquí, tangana por allá, mucha guerra, muchas patadas, poco fútbol. Se fue Dabo expulsado con tarjeta roja directa por una brutal patada a la rodilla de Di María sin venir a cuento. Se le fue la cabeza al sevillista y empató el partido en lo que a tarjetas rojas se refiere.

El Sevilla lo intentó con algunos centro y pelotazos, pero la realidad es que no llevó mucho peligro al área blanca. La anécdota graciosa de esto es que, súbitamente, les vinieron las prisas a los de Manzano, pidiendo los balones rápidamente y reprochando a los blancos cuando no la devolvían rápido. Obviamente, por esto vieron la tarjeta amarilla dos jugadores del Real Madrid, mientras que Palop, que se pasó toda la primera parte y la mitad de la segunda haciendo tiempo, se fue limpio de tarjetas. Una broma pesada donde las haya, digna de un aquelarre poco pudoroso.

Me he reservado lo mejor para el final. Y es que lo mejor fue el árbitro del encuentro, el aragonés Clos Gomez. No fue lo mejor porque fue lo que más calidad aportó al encuentro, sino porque fue el que más suspenso le metió. Qué árbitro más malo. Es una vergüenza que una de las mejores ligas del mundo tengan árbitros tan malos como este personaje. Escamoteó dos penaltis al Real Madrid, expulsó injustamente a Carvalho, cortó excesivamente el juego, sancionó faltas tontas, sacó demasiadas tarjetas amarillas y pitó tres o cuatro fueras de juego que no fueron. La actuación de hoy ha sido una auténtica vergüenza, a tal punto que debería ser sancionado por el comité de árbitros. Me molestaría pensar que un referí tan incompetente pudiera dirigir otro encuentro de cualquier equipo de la primera división española.

Y ahora vamos a dar los premios a los mejores y peores jugadores del partido. Ya que es la primera vez que utilizaremos esta nomenclatura, los explicaré:

Premio Di Stefano: Sobran explicaciones, ¿no? Es el premio al mejor jugador del partido.
Premio Tuercebotas: Premio al peor jugador del encuentro.
Premio Stoichkov: Premio al jugador picapleitos y duro del partido. Sabido es que a los madridistas no nos caía muy bien el búlgaro.
Premio Redondo: Premio al jugador que aportó finos toques y/o estériles robos del balón al partido.

Premio Di Stefano: Ángel Di María. El argentino decidió en una jugada de potrero la encarnizada lucha que se libró en la capital española.

Premio Tuercebotas: Benzema. Inexistente la aportación del francés. Fue verdaderamente como si el Madrid jugara con diez jugadores. Una actuación nefasta y que esperamos que no se repita.

Premio Stoichkov: Dabo. Vaya patada le dio a Di María, cuando no tenía posibilidades de jugar el balón. Desperdició la ventaja numérica que tenía su equipo y hundió al Sevilla en el desorden.

Premio Redondo: Mesut Özil. A pesar de que el partido del alemán fue muy irregular, una pincelada digna de Picasso dibujó una parábola que significó dejar a tres adversarios en el camino y ceder a un compañero. Toque maestro del joven teutón.

Espero leer vuestros comentarios acerca del partido, sus opiniones y qué os pareció el encuentro.

¡Hasta la próxima!