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miércoles, 6 de marzo de 2013

El Teatro de las Pesadillas

Por Pablo Calvo
Se nota que la Premier se le da bien...

Se repitió el escenario y la escena. El Real Madrid volvió a imponerse en Manchester ante el público mancuniano que vuelve a sufrir una pesadilla blanca en el Teatro de los Sueños, estadio talismán para el conjunto madridista. Volvió a ser un tal Ronaldo el que los sentenció al olvido, un Ronaldo también ovacionado más al principio que al final. Un Ronaldo sobrepasado, paradójicamente, por un ambiente benévolo, contrario a los que se encuentra en el territorio español. Sumado a la desaparición de Cristiano, la lesión de Di María parecía hundir aún más animicamente a un equipo que veía como los cuartos de final de su competición más mística se les escurría por las endebles manos.

miércoles, 18 de abril de 2012

Miedo al éxito

Por Pablo Calvo

Özil marcó pero estuvo muy lejos de su potencial

Una de las afecciones psicológicas que más marca a la sociedad contemporánea es el miedo al éxito. Paradójicamente sí, porque normalmente se entiende que se tiene miedo al fracaso, no al éxito, pero no es así. Esta plantilla de jóvenes promesas padece exactamente de este problemático hándicap.

El choque en la noche bávara parecía encauzado a un resultado positivo. Un empate a uno dejaba franca una eliminatoria que se antojaba más complicada de lo que realmente terminó siendo.

El Bayern München probó ser un equipo mucho más inferior de lo que prometía en el sorteo, pero que aún así logró imponerse en el resultado a un Real Madrid que fue tan fiel como infiel a su centenaria historia. Fiel porque volvió a caer en Munich, como dicta su tradición en territorio bávaro (ninguna victorias en 15 partidos). Infiel porque en ningún momento de los noventa minutos que duró el partido tuvo el oficio ni la fe inquebrantable para sentenciar un partido que se le había puesto inesperadamente de cara con el sorpresivo gol de Mesut Özil al comienzo de la segunda parte.

En lugar de aprovechar la enajenación mental que desbocaba a los alemanes, el conjunto de Mourinho decidió, para sorpresa de propios y extraños, desaparecer del rectángulo de juego. Su ímpetu y pundonor, insignias del escudo madridista, salieron volando del Allianz Arena con la gélida brisa de la primavera teutona y el equipo se ahogó en un mar de apesadumbradas mentes, con pesadas piedras que se ató él mismo a sus propios tobillos. Con las enormes rocas que representan algunos de sus jugadores, en un estado de forma deplorable y que hace saltar las alarmas hasta al madridista más optimista, fueron una carga demasiado latosa para nadar con éxito hasta la superficie. Los salvavidas que lanzó el entrenador luso desde la banda en forma de Marcelo, Granero e Higuaín, por inoperancia los dos primeros y por tardío el tercero, no fueron suficientes para rescatar a un Titanic merengue que tenía a su orquesta defensiva aún tocando pero que sabía que su destino pasaba por sufrir un inminente naufragio.

El hundimiento definitivo de las esperanzas españolas llegó cuando Coentrão, en su único fallo, perdió un mano a mano con Lahm, y un centro que debería ser fácilmente evacuado por el portero terminó siendo empujado al fondo de las mallas por un Mario Gómez que es tan goleador como inútil conduciendo el balón. El dos a uno terminó por hacer volar por los aires a la joven e incrédula plantilla blanca, carente de los éxitos deportivos y, por ende, desapropiada de ese plus de confianza y amor propio que cuentan otros equipos con más talante futbolístico: cuando los madridistas se den cuenta que son tan buenos como cualquiera, su fútbol no tendrá techo.

De todos modos, debemos tener siempre presente que con un uno a cero el Real Madrid volverá a Munich en mayo, cuando haga menos frío y haya más verde en la gris ciudad alemana. Asimismo, los muchachos del Bayern deberían tener en cuenta algo igual de importante si pretenden sacar petróleo de nuestro feudo: 90 minuti en el Bernabéu son molto longui.


Premio Di Stefano - Franck Ribéry: el francés jugó un partido correcto, pero fue el tuerto en el país de los ciegos. Pasó más tiempo en el suelo que de pie, pero cuando se decidió a jugar al fútbol causó muchos problemas a Arbeloa.

Premio Tuercebotas - Iker Casillas: Le tiraron cuatro veces a puerta y le metieron dos goles. En el segundo gol le rematan casi en la línea de gol, algo inadmisible para un portero que aspira a ser campeón de Champions League.

Premio Stoichkov - Howard Webb: Excesivamente protagonista del encuentro, amonestó a seis jugadores madridistas, dos de ellas EN LA MISMA JUGADA, algo nunca visto en la historia del fútbol.

Premio Redondo - Pepe: El pulcro partido del central luso mantuvo en vilo a un Bayern München que no encontraba la llave para perforar la zaga blanca. Al final, y de tanto ir el cántaro a la fuente, terminó por romperse, pero Pepe mantuvo su nivel hasta el final.

jueves, 28 de abril de 2011

Indignación máxima

Por Pablo Calvo

Confirmado: Ya sólo falta que le den las tarjetas y el silbato a Messi y que pite él.

Lo que hemos vivido ayer en el cada vez menos sagrado Santiago Bernabéu fue una vergüenza sin límites. En los '90, los del teatrillo catalán o el árbitro hubiera salido escoltados por la policía para evitar una tragedia.

Pero primero, hablemos de ese extraño que no se presentó en el Teatro de la Castellana: el fútbol. Los dos equipos fueron un desastre y el partido era infumable durante los primero 45 minutos. Ninguno quería jugar, pero la estrategia de Mourinho de frustrar a los rivales y luego encerrarlos paulatinamente estaba sobre ruedas: la primera fase del plan, no encajar goles, había sido un éxito. Pero luego, todo se vino abajo.

Aún sigue fresco en mi memoria ese grito de Hierro "¿A qué vienes aquí? ¿A jodernos?". Me falta esa actitud. Es como el ying sin el yang. Una mitad de mí se ha esfumado y con tanto señoría, tanto buenismo y tanta ostia, el FC Barcelona nos terminó ganando terreno en los despachos. Institucionalmente, ahora mismo, el Real Madrid es menos que nada: nos chulean hasta en casa.

Para más inri, ya no se puede ni hablar de las injusticias que sufrimos. Tenemos que aguantarnos. Si decimos las verdades del barquero, porque la expulsión de Pepe fue MUY injusta, somos unos llorones y nos van a denunciar poco menos que a la ONU. En cualquier momento retiran las tropas de Libia para invadir el Santiago Bernabéu, donde está el nuevo enemigo de la democracia y de la humanidad.

Y es que Mourinho parece el nuevo Osama Bin Laden, un talibán, un déspota y el destructor de la historia del Real Madrid. Esos periodistas que se subieron al carro de la Copa del Rey, rápidamente se bajaron para darle estopa al portugués. Ni siquiera esperaron al partido de vuelta para calificar de fracaso su estrategia y tacharlo de antifútbol. Por supuesto, ni palabra de que el artífice de su malograda estrategia fue nada más ni nada menos que Herr Stark, ladrón de guante blanco. No contento con escamotearle un penalti al Real Madrid en la ida contra el Lyon, luego del bloqueo de voleibol de Gurcouff, decidió que lo mejor era venir a nuestra casa a meternos la mano en el bolsillo y no sólo robarnos este partido, sino también destrozando el partido de vuelta: ni Sergio Ramos ni Pepe podrán disputarlo. Messi, apercibido, se tomó la libertad de coger la pelota con la mano y hacer faltas sin balón sin recibir tarjeta amarilla. Ahí está el doble rasero, el listón para uno y para otro.

Luego llegó el tan ansiado teatrillo culé. Eso que Mascherano pidió que se evitara con tanto afán y sus compañeros ignoraron. Pasaron de él, vamos. Primero Shakespeare Busquets, luego Francis Ford Pedro, para terminar con Alves Pacino, quien provocó la expulsión de Pepe, pegando un alarido tronador y saliendo en camilla, cuando el central luso ni siquiera lo había rozado. Por cierto, lo retiraron en camilla en el minuto 62' y en el 63' ya estaba corriendo la banda. Un patán sinvergüenza.

Aquí os dejamos fragmentos del Hamlet que derrocharon los blaugranas en el verde de Chamartín:

Éste es el "manotazo a la cara" de Marcelo a Busquets. Se ve claramente que hay contacto leve en el pecho y nada más:


Aquí tenemos la expulsión de Pepe. Una televisión imparcial, como es la francesa, dice (para los que no entienden el francés) que no hay contacto, Dani Alves le hace un mal al fútbol simulando una agresión y que el plantillazo era merecedor ACASO de tarjeta amarilla:



Aquí vemos un compilatorio de las simulaciones de los visitantes:



Y ahora, yo me pregunto. ¿Le hacen falta los errores arbitrales a los mejores del mundo para ganar? ¿Acaso el mejor equipo del globo terráqueo necesita jugar 11 contra 10 para alzarse victorioso? La realidad es clara y contundente: en estos últimos tres partidos, sólo el Madrid pudo marcar 11 contra 11. Fue en la final de Copa. Éste es el dato a seguir, no la posesión y demás números intrascendentes que sólo sirven de engañabobos. ¿El Real Madrid debe tolerar este atraco y hacer la vista gorda? ¿Acaso lo hicieron Wenger este año o Hiddink en el escándalo de Stamford Bridge? Estos dos no se callaron, por ende, ¿por qué debería hacerlo el Real Madrid, un club mucho más legendario que estos dos equipos londinenses?

Hay que levantar la voz y dar el puñetazo en la mesa de una vez por todas. Sino, el Barcelona se seguirá saliendo con la suya durante muchos años más. Simulando, agrediendo a espectadores impunemente, incitando al violencia, y acorralando y coaccionado a los colegiados. Hay solamente un club en el mundo que puede alzarse y hacerse escuchar. Sólo uno puede detener el rodillo mediático y la propagan virulenta culé. Y ese es el Real Madrid Club de Fútbol. El más ganador y el que siempre resucita como fénix ascendente.

Que no nos den por muertos, porque peores batallas hemos ganado. Hoy más que nunca, siempre fieles, ¡vamos Real, hasta el final!

jueves, 17 de marzo de 2011

Contracrónica Real Madrid-Lyon: La mística ha vuelto


Por Pablo Calvo

La mística, esa vieja conocida que hace tanto que no veíamos, ha vuelto al Teatro de la Castellana. El colosal Bernabéu tuvo el lujo, lujazo, de presenciar una exhibición por parte de su equipo en todos los ámbitos del fútbol. En lo táctico, en lo técnico y en lo emocional, con los sentidos homenajes deseando la recuperación de Japón y Eric Abidal. Sí, por más que le pese a la UEFA.

Si bien el partido empezó como una lotería que podía caer para cualquiera, el Real Madrid fue tomando la batuta lenta pero constantemente. Si bien el Lyon apretó durante algunos minutos, nunca transmitió sensación de peligro real. Lisandro, que volvía de su lesión y había marcado cuatro goles en dos partidos, fue el estandarte de su equipo junto con los extremos. La realidad es que la defensa de los merengues fue desastrosa durante gran parte de la primera mitad. Los franceses atacaron inteligentemente el talón de Aquiles de los locales: los laterales. Para más inri, las coberturas no llegaban, ni los dobles marcajes. Esto resultó en un desbordamiento constante, con una lluvia de centro que duró cinco minutos, y que llevó al Lyon a creer. Y es que Puel, durante la semana, decidió invertir en quimeras con sus declaraciones para venderle ilusión a sus pupilos, todo esto para ver si sonaba la flauta. Pero esta clase de inversiones suelen caer en saco roto y ésta no fue una excepción. El sueño se mantuvo intacto 37 minutos, hasta la apertura del marcador, y se convirtió paulatinamente en pesadilla durante los siguientes 30 minutos. Luego acabó por despertar con el tercero y ver cómo gana este Madrid, una tuneladora, en el verde del Santiago Bernabéu. Bienvenido a la realidad, Puel. Esto es Madrid.


La clave del partido pasó por la paupérrima actuación de los centrales Cris y Lovren, un auténtico coladero durante todo el partido. Los tres goles llegaron por clamorosos fallos suyos y por las pillerías de los pícaros peloteros madridistas. El conjunto de Mou, en su totalidad, fue una orquesta que no desafinó. La mancha tal vez fue el violín de Cristiano, desafinado por su poco uso y oxidado por la lesión que lo apartó de los rectángulos de juego durante quince días. De todos modos, las superlativas actuaciones de Xabi Alonso, Özil, Di María, Benzema y Marcelo relegaron cualquier mala performance de sus compañeros. Incluso la de Pepe, que aún no sé cómo no se fue expulsado tres veces por feas entradas a Lisandro y Cissokho.

En fin, el Bernabéu volvió a disfrutar de ese ambiente de grandes citas europeas, ese del que tan acostumbrados estábamos durante toda nuestra gloriosa historia pero que estos últimos seis años alejaron injustamente, haciendo que nuestros vetustos recuerdos se disiparan. La afición jugó su partido también, aunque intermitente, pero lo más importante es que por fin ve nuevamente a su tan amado equipo en cuartos de final, ahuyentando los maleficios de octavos y del OL de la mejor manera: con fútbol de alto vuelo y un recital de goles. Es lo único que le pedían a sus jugadores, y fueron correspondidos. Y a Mourinho, que dijo que esto para él es un reto menor, solamente resta darle las gracias por el cambio de actitud que fomentó en la plantilla, por volver a hacer de este club una verdadera potencia europea y por darnos eso que ni Pellegrini, ni Queiroz, ni Luxemburgo, ni Schuster, entre otros, supieron ofrecernos: competitividad. Competitividad real. No caer goleados por un segunda B o ser vapuleados tácticamente por un equipo cuyo presupuesto es cuatro veces menor.

Lo que sí está claro es que los otros siete equipos clasificados para cuartos tienen motivos para temblar: el gran titán blanco, el león infinito, el azote de la Champions, el estoico nonacampeón y su mística están de vuelta. Yo, sin lugar a duda, tendría mucho miedo.


Premio Di Stefano - Marcelo. Épico partido del brasileño, demostrando a esos ignorante, con más boca que raciocinio, que es uno de los grandes valores de este Real Madrid 2011.

Premio Tuercebotas - Cris. Cris o Lovren, mismo da. Nefastos durante todo el partido. El brasileño especialmente en el gol de Benzema, que con una ventaja de 3 metros se deja comer la galleta por el gato francés.

Premio Stoichkov - Pepe. Se le salió la cadena una vez más y podría haber complicado sobremanera a sus compañeros si se iba expulsado. Hay que contenerlo.

Premio Redondo - Xabi Alonso. El tolosarra es un jugador muy completo y está en un estado de forma admirable. Gestionó el cuero en el centro del campo de manera inteligente y robo muchísimo. También fue el que más corrió: más de 11 kilómetros.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Contracrónica Lyon-Real Madrid: Agridulce

Por Pablo Calvo

El Real Madrid regaló una parte pero luego los palos y el arbitraje le negaron la victoria. El Lyon fue una jauría que corrió sin cesar detrás del balón y salió rápido a la contra. Benzema salió y marcó al minuto. Desastroso Sergio Ramos y Stark, el colegiado alemán del encuentro.



Ese fue el sabor de boca con el que nos fuimos todos al ver el resultado cuando el árbitro del encuentro pitó el final. Por un lado, alegres por un resultado que deja la eliminatoria a favor de los madridistas para la vuelta en la capital, pero tristes por otro lado ya que si no fuera por dos palos, un arbitraje casero hasta rabiar y el enésimo error defensivo de Sergio Ramos en lo que va del año, el conjunto blanco debería haber sentenciado la eliminatoria.

El encuentro de ayer fue una acerola: primero agria, luego dulce y finalmente agridulce. Mourinho claramente erró en el planteo táctico inicial, sacrificando a la santa trinidad Lass-Xabi-Khedira para dar lugar a Özil para acompañar al tolosarra y al alemán. No obstante, ayer no eran tiempos para el mago germano, sino para la garra y lucha en el centro del campo que puede ofrecer el parisino, por lo menos en la primera parte. La alineación de Adebayor en punta, sin embargo, me parece correcta, para buscar el pelotazo y amortiguación del balón por parte del de Togo, algo que hace mejor que Benzema.

El Lyon en esa primera parte fue, por consecuencia, dueño y señor del encuentro, aunque el dominio del cuero fue para el Madrid en los primeros minutos, pero el OL rápidamente le arrebató la redonda y comenzó el lanzamiento de contras rápidas, de transiciones veloces, para intentar abrir el marcador. Y efectivamente casi lo logra en numerosas ocasiones, en lances del encuentro en donde los pupilos de Mou sufrieron mucho.

La segunda parte le pasó factura al once lionés y el técnico luso de los merengues corrigió su táctica. El accionar físico del OL disminuyó y de eso se aprovecharon los visitantes. El Real Madrid controló la posesión del balón y atacó sin cesar la portería defendida por Lloris. Tal fue su asedio que Cristiano de falta y Ramos a la salida de un córner estrellaron sendos balones en el palo y travesaño respectivamente. Fue un ciclón blanco que casi barre del encuentro a los locales, que contaron con suerte en los primeros 15 minutos de los segundos 45. Pero siempre que llovió paró, y el viento que faltaba salió al campo y remato la faena para los de Mourinho. Benzema salió, al minuto combinó con Özil y Cristiano, dribló a dos defensas y tiró, con un poco de fortuna, entre las piernas del cancerbero local para perforar su meta y hacer estallar el regocijo de Florentino Pérez que se saltó el protocolo y festejó el gol de su protegido como un aficionado más. El Madrid se imponía en su estadio maldito y el momento más dulce no podía ser.

A partir de ahí, fue un monólogo blanco. Tocó, tocó, tocó. Si no fuera por el árbitro, que se trago descaradamente un penalti a favor del Madrid luego de que Gourcuff bloqueara un saque de falta con las manos, la eliminatoria podría haberse roto definitivamente. Pero a veces la justicia en el fútbol no existe, y luego de un centro que rebota en la barrera, Cris la mete a la olla de cabeza y Gomis bate a un Casillas estacado en la línea de meta. Sergio Ramos, de pésimo encuentro, habilitaba al jugador francés, mientras que la línea defensiva estaba dos metros por delante. No me cansaré de decir lo malo que es el de Comas defensiva y tácticamente, y por supuesto ya perdí la cuenta de cuántos goles les ha costado al Real Madrid.

Así terminó el encuentro, con un resultado inmerecido para los de Chamartín que merecieron por lo menos la victoria. Pero no siempre se tiene suerte en este deporte y habrá que luchar nuevamente como gladiadores en el Santiago Bernabéu dentro de tres semanas para definir cuál de los dos equipos avanzará a los cuartos de final de la Liga de Campeones. Ahora hay que prepararse para la complicada visita a Riazor de este fin de semana y seguir a la caza del Barcelona en Liga.


Premio Di Stefano - Benzema. En un partido donde las individualidades no brillaron, el gato montés Karim revolucionó el partido en un minuto y encarriló la eliminatoria para el Madrid.

Premio Tuercebotas - Sergio Ramos. Qué desastre de defensor. No me cansaré de mostrar mi descontento hacia el sevillano. Malo en ataque, malo en defensa, desconectado de su línea para propiciar un gol a los rivales... En fin.

Premio Stoichkov - Cris. Quién sino. Un buscapleitos de cuidado el brasileño. Repartió leña a todo el que pasó por su zona y calentó el partido. Apenas vio la tarjeta amarilla.

Premio Redondo - Özil. En un partido de lucha, fricción, pelea y demás cosas feas, dibujó una jugada para el Prado, se sacó de encima a su defensa y cedió para que Cristiano prolongara su pase a Benzema y el francés marque.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Sorteo de Champions: Lyon-Real Madrid, la venganza será terrible

Por Pablo Calvo

O eso esperamos desde aquí, el blog Mente en blanco. Esperamos que podamos vengarnos de la derrota del año pasado y podamos avanzar a cuartos después de mucho tiempo.

La verdad es que este año ni el Lyon ni el Madrid son lo que eran el año pasado. Por ello tenemos todas las esperanzas puestas en que el once de Mourinho pueda fraguar la "hazaña" de romper la maldición que nos ata a octavos de final en los últimos 6 años, si la memoria no me falla.

Enviamos desde aquí la mejor de las suertes para el Real Madrid y que la racha de victorias continúe.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Crónica vs Milán: Asalto a San Siro. ¡Arriba las manos!

En mi última crónica, comenté que el Madrid preparaba el asalto a San Siro.

Al final el único asaltado fue el Real Madrid. Un atraco en toda regla, digna de las películas del wild wild west.

Los blancos comenzaron el partido como una topadora, como viene siendo costumbre, y digno de orgullo para nosotros los madridistas. Dominó el partido de cabo a rabo y no dio oportunidades al vetusto Milán, que sigue siendo el equipo espeso de hace dos semanas. La única diferencia con el partido que se jugó en el Bernabeu es que los rosoneris fueron más agresivos. Pero en el mal sentido de la palabra. Se dedicaron a dar patadas a destajo, sobre todo el sospechoso de siempre Genaro Gattuso. Sorprende que en la primera mitad se haya visto el trepidante número de... una tarjeta amarilla. Desde mi punto de vista, si el Milán ya jugaba con uno menos, consideraba que el colegiado le estaba haciendo precio de amigo. Sorprendente. O no, si vemos quién era dicho colegiado: Howard Webb. Para aquellos que tienen poca memoria, o deciden olvidar todo lo malo, el señor Webb es el que consideró que una patada al pecho, con clara intencionalidad, propinada por de Jong a Xabi Alonso en una final del mundo es tarjeta amarilla, luego claro de ver los tacos en los pectorales del vasco, porque el británico no pensaba ni que había sido falta siquiera. Es una desfachatez que este señor dirija partidos de Champions tan importantes y célebres como el que se jugó esta noche.

Aún así, el Real Madrid se dedicó a jugar al fútbol todo lo que pudo y le dejaron, y ello tuvo sus frutos: luego de una gran jugada de Di María, el argentino metió un sensacional pase a su compatriota, el Pipita Higuaín, quien luego de un exquisito control de zurda dispara un tiro ajustado con la derecha, batiendo a Abbiati. Eso era el minuto 45 del primer tiempo. Una primera parte marcada por los duros lances por parte de los locales, por un manotazo de Abate al cuello de CR7 quien exagera y por el fútbol ofrecido por los blancos. Los seguidores milanistas estaban desolados ante tal situación.

La segunda mitad comenzó más relajada. El Madrid regulaba y el Milán seguía repartiendo, y no caramelos exactamente. El Real Madrid estaba apático, es verdad, pero es que el rival tampoco hacía mucho para forzarle a salir de la hibernación en la que estaba sumergido. Hasta que llegó ese cambio que revoluciona los partidos: sale al campo de juego el Pipo Inzaghi. Sí, ese señor que no sabe jugar al fútbol, o no como CR7, Messi o esos cracks mundiales. Pero un señor que lleva 70 goles en competiciones europeas, que ya es decir. Es del club de nuestro ex-capitán, Raúl. Creo que el Pipo no había tocado ni un balón, aunque ya debería haber sido expulsado por un puñetazo a la nuca de Xabi Alonso, hasta que empujó el primero dentro de la portería de un nefasto Casillas. Pelotazo que cae sobre la banda derecha de la zaga blanca. Pepe sale a buscar el balón y hace una pifia OTRA VEZ. Quiero detenerme aquí, porque el rendimiento de Pepe en estos últimos tres partidos, y en la temporada en general, ha sido lamentable y siento que debería ser suplente urgentemente, para ver si "espabila". Luego de la pifia del portugués, recoge la pelota Ibrahimovic que "centra", por llamarlo de alguna manera, para que remate Pipo. Pero el centro era tan malo que no le iba a caer a nadie. Por ello, Iker Casillas decidió que era más conveniente tocar el balón lo justo para que se eleve y permita a Inzaghi marcar. Un grave error de Pepe y Casillas que le dan vida a un Milán que no tiene absolutamente nada.

El Madrid intentó frizar el partido, tocando irrelevantemente en el medio campo y lo lograba hasta que un pase de Gatusso habilita a Inzaghi, que paradójicamente no estaba habilitado en claro fuera de juego, que bate de nuevo a un poco lúcido Casillas que salta sin sentido y el balón le pasa por debajo. Si conociera a Pipo Inzaghi se daría cuenta que no tiene la habilidad ni agilidad, que ya tiene 37 tacos, para tirarle un vaselina a nadie. Este señor mete goles como los mete: empujando el balón. Que tiene su mérito, pero seamos realistas... este jugador solo puede meter goles si las defensas tibias y con errores se lo permiten. Y eso fue la defensa del Madrid esta noche.

Luego el Milán se dedicó a hacer lo que mejor hacen los equipos italianos: defender con 20 jugadores y los utileros, y a ensuciar el partido. Y lo lograron, porque se veía a un Madrid fuera de quicio. Mourinho se la volvió a jugar con un cambio arriesgado: Pepe (gracias a Dios) por Pedro León, que volvió a cuajar un gran partido para lo poco que tuvo. El cambio conllevo a que el Madrid ataque más y el Milán se dedicará ya descaradamente a defenderse, punterazo a los atacantes y ver si la pueden retener la mayor cantidad de tiempo posible. Pero tengo que repetirlo en todas mis crónicas, porque es una gran verdad: a este Madrid no se le puede aguantar los embates todo el tiempo. Tanto va el cántaro a la fuente que...

Luego llegó el cambio de Benzema por Higuaín, que le dio más frescura al ataque con piernas frescas. Y precisamente de estos dos sustitutos llegó el empate. Soberbio pase de Xabi Alonso entre línas a Benzema que controla el balón, se gira y ver el hueco en la defensa. Pedro León la pide ahí y el pase cortado cae en los pies del murciano que bate al cancerbero milanista entre las piernas. Locura en el festejo del gol, en el que se fundieron en el abrazo hasta los suplentes. Mourinho lo festejó con todo y rápido fue en busca de Albiol, que reemplazó a Ózil, de pésimo partido y van dos seguidos, para reamar la defensa.

Así concluyó el partido, con un gol en el minuto 94 que le da el merecido empate. Y podría que el fútbol es casi justo, porque si fuera justo completamente el Madrid debería haber ganado este partido claramente. Si no fuera por el árbitro, los jueces de línea y los tontos errores de Pepe y Casillas, estaríamos hablando de una noche mágica en la que se rompió una maldición.

Para culminar, voy a dar los mejores y peores jugadores del partido. El mejor, es muy difícil determinarlo, porque el equipo de Chamartín ha sido bueno en bloque, no individualmente. El mejor del primer tiempo fue claramente Di María, pero se diluyó en el segundo. En el segundo diría que el mejor ha sido o Khedira o Marcelo. También vale destacar la gran tarea silenciosa de Xabi Alonso y de Sergio Ramos, impecables en defensa y en ataque. También hablaría muy bien de Carvalho, que cada vez me gusta más. El peor ha sido claramente, y nuevamente, Pepe. El portugués no da pie con bola y necesita que lo sienten para que se despierte o el Madrid va a sufrir mucho con él. Los recambios han jugado muy bien y con mucha intensidad, lo que es algo realmente bueno para el bien de la plantilla.

A pesar del robo, los merengues se han llevado un empate de Italia y, salvo desgracia absoluta, deja sellado el pase a octavos. Habrá que ver cómo se desarrollan el partido en Madrid contra el Auxerre y la visita a Holanda contra el Ajax para determinar el desenlace de este grupo G. Pero por ahora, habrá que pensar en el importantísimo partido que nos espera este fin de semana: ¡contra el Atlético de Madrid, en el derby de la capital española!

jueves, 21 de octubre de 2010

Crónica vs Milán: Juventud divino tesoro

Para mi desgracia no pude ver todo el partido de este martes, por lo que no podré hacer un análisis, sino una pequeña crónica.

El Real Madrid ha logrado una victoria que no lograba hace muchos años: ha batido al Milan AC. Y no sólo lo ha derrotado, sino imponiendo un fútbol de alto vuelo que no ha dejado chances al veterano Mílán, que el año que viene va a tener algunos problemas para mantener una plantilla tan añeja. Una de las plantillas de Europa más veteranas ha sucumbido ante una de las más jóvenes. El equipo blanco fue una auténtica apisonadora y, aunque los dos goles tienen un toque fortuito, su fútbol generó ocasiones para algunos goles más. Si el Milán se iba con 4 o 5 goles, nadie se iba a sorprender.

La figura del partido, a pesar que los medios y el mismo club insista en el fichaje más caro de la historia, esta vez fue el defensor Marcelo. Vaya partido del brasileño. Fue una pesadilla para Zambrotta, anuló a los jugadores que entraban por su banda y fue sólido tanto en ataque como en defensa. Sacó el balón limpió, se complicó poco y resolvió acertadamente las jugadas de ataque. No obstante, el luso ha cuajado nuevamente un excelente encuentro. Se nota que está volviendo a su nivel más alto. El resto del equipo cumplió sin destacar, Aunque yo personalmente destaco a Arbeloa, que vuelve una vez más a cumplir a pesar de no jugar de titular durante mucho tiempo.

El Milán ya no es ese titán que metía temor. Es una plantilla avejentada con alguna sangre joven como Pato o Robinho, pero la realidad es que el resto son jugadores en la curva baja de su carrera y tendrá muchos problemas en llegar lejos en esta Champions, aunque no todo está dicho y puede llegar más lejos que el Real Madrid, por supuesto. Cosas más raras se han visto en el deporte rey.

Mientras tanto, en la capital de España vamos a disfrutar de la topadora de Chamartín, dirigida por el mejor entrenador del mundo. Y su mano comienza a verse a pasos agigantados.

En conclusión, el Real Madrid batió 2 por 0 al Milán, donde la juventud prevaleció frente a la veteranía. Y bueno, al fin y al cabo, es ley de vida, ¿no?

martes, 19 de octubre de 2010

Real Madrid vs Milán: Análisis pre-partido

El partido de hoy es una prueba de fuego para el Real Madrid. La primera gran prueba de fuego para Mourinho desde que dirige a los blancos. Hoy llega un equipo con mucha historia encima y una delantera de dinamita. El tridente de brasileños y el sueco con el estilo de un canarinho pueden ser un dolor de cabeza para la zaga merengue. Por otro lado, la juvenil delantera del Real Madrid puede poner en un aprieto a una defensa milanista veterana. La velocidad de la punta madridista es una amenaza real para unos defensores que tienden a ser lentos.

Aparentemente, y nuevamente por lesión, Arbeloa repetirá como titular y repetirá alineación con Casillas, Arbeloa, Pepe, Carvalho, Marcelo, Xabi Alonso, Khedira, Di María, Özil, CR7 y el Pipita Higuaín. El resto de los convocados es, también, el mismo que en el partido de Málaga: Dudek, Adán, Albiol, Granero, Lass, Diarra, Canales, Pedro León y Benzema.

Esta formación puede ser la mejor para enfrentar al titán italiano en este clásico europeo, que enfrantará a los dos equipos con más Champions League en la actualidad, aunque con un presente que no representa completamente su historia.

Sendos equipos llegan a este partido con victorias en sus anteriores partidos, contra el Málaga y contra el Chievo, 4 a 1 y 3 a 1 respectivamente. Por el lado madridista, con una gran actuación de sus dos delanteros, Higuaín y Ronaldo, y por el lado milanista con una soberbia actuación de Pato, con doblete incluído, y con Robinho marcando el tercero. También marcó Ibra, pero en propia puerta, aunque hay que reconocer que los dos goles de Pato han llegado a pase de él y se comienza a notar la mejoría del nórdico, demostrando al mundo que no ha perdido el toque y que necesitaba un equipo que se amolde a su estilo. No obstante, también resaltó la actuación de Ronaldinho, generando mucho peligro y comenzando las jugadas de dos de los goles. También hay que remarcar que el Milán llega con una baja importantísima, Thiago Silva, quien se lesión con una distensión de tobillo y será duda hasta el último minuto. La última alineación del Milán, con la que ganó de local contra el anteriormente citado Chievo, fue: Abbiati, Zambrotta, Nesta, Antoninin, Thiago Silva, Seedorf, Pirlo, Gatusso, Ronaldinho, Pato y Zlatan Ibrahimovic.

El morbo del partido será, sin duda, la vuelta de Robinho al Santiago Bernabeu. Veremos como lo recibe el público blanco, aunque ya nos podemos hacer un poco una idea.

El encuentro se disputará en el Santiago Bernabeu, comenzará a las 20:45 como suele ser en los partidos de Champions y será televisado por la primera de TVE.

A la espera de una nueva victoria madridista, esto es todo por hoy. ¡Hasta la próxima!