Por Pablo Calvo
El partido en Riazor lo hemos visto reiteradas veces esta temporada: un Real Madrid apático e indolente que decidió venir a La Coruña en paseo vacacional y no a respetar su cita profesional. La casta, orgullo y pundonor que caracteriza al escudo madridista, y que se presupone que los futbolistas que lo defienden deben ostentar, parecía que se habían quedado en el hotel de la concentración.
Cuando parecía que el Deportivo iba a alzarse con una merecida victoria, luego de perdonar ocasiones claras en la primera mitad, apareció el de siempre. El que parece nacido para la gloria más alta. Ese que nunca se rinde y juega todos los partidos al 101%, sin especular con el rendimiento. Cristiano Ronaldo, el evidente líder de este equipo y barco insignia de la armada blanca, cogió las riendas del partido para arrastrar a sus compañeros de la apatía al descaro y la voluntad. Rápidamente, muchos jugadores, entre ellos los que ingresaron al campo con él (Özil y Khedira, las otras bujías del motor de los de Mou), se contagiaron del espíritu guerrero del titán luso. Es tal el peso de CR7 en la plantilla que acabó siendo el jugador que más veces tiró, más pases decisivos, más regates y más faltas recibió. Eso sólo en poco más de 30 minutos. Es demencial.
No obstante, fue Kaká el hombre que metió al Madrid en el encuentro con un tanto marca de la casa. De esos que metía en el Milán... Cuántas veces hemos escuchado esta frase desde que el brasileño aterrizó en Barajas. El César lo que es del César: la clase del carioca es innegable. Una pegada con rosca endiablada, unos pases que parecen estocadas y una calidad en general que debería ser enviada en todo el globo terráqueo. Pero su inconveniente es el ocaso de su forma física, que le sacó la chispa y la potencia que sí tenía en el conjunto milanés. Esa falta de punch es crítica para que adquiera el peso que se merece, por historia más que nada, en la plantilla. Y el que culminó la remontada fue otro que hizo un partido más bien flojo: Gonzalo Higuaín. El Pipita, un perro mordedor de defensas rivales, se volvió últimamente en un cachorro ladrador, más cerca de un yorkshire que de un rottweiler. Se le ve desconectado del partido en muchos lances, pero lo que no se le puede negar es su fe perenne de cara al gol. En el segundo gol, Kaká asiste con precisión a un Cristiano que, generoso como siempre (a pesar que algunos eruditos con micrófono radiofónico nos quieran vender su realidad paralela), cede el gol a un Higuaín, que por primera vez en el partido (minuto 88'...) hace un desmarque perfecto para marcar a puerta vacía. Una jugada de fútbol sala a una velocidad de vértigo. Si bien es verdad que los goles fueron marcados por dos jugadores muy marcados durante el transcurso del encuentro, no podemos dejarnos engañar por los fuegos de artificio. El verdadero artífice de la remontada fue la actitud contagiada por la supernova lusa.
Ahí parecía morir el partido: quedaba escasos dos minutos para el pitido final y el Deportivo parecía completamente nocaut, tanto física y mentalmente. Pero siempre tiene que dar la nota el de siempre: el del pito. Álvarez Izquierdo, barcelonés de nacimiento y de corazón, parecía tenérsela jurada a Di María o al Real Madrid y perdió la cabeza al sacar una roja de risa en el minuto 91 al extremo argentino. Para más inri, y dejando en evidencia que era una expulsión dolosa, refleja las tarjetas en el acta a la inversa y mintiendo descaradamente. Algo que en un país con un federación seria es motivo de "nevera" fulminante, pero que aquí, con los tejemanejes culés intoxicando la RFEF, culminará con una palmadita en la espalda y pitar una final de Copa del Rey o partido de transcendencia en los próximos meses.
De todos modos, la semana fantástica del Real Madrid comienza el martes a las 21:00, jugándose en el Camp Nou media temporada. En Barcelona veremos quién será el gran favorito para ganar la Copa del Rey. El madridismo espera con fe este momento, esperando con ansia que la gran esperanza blanca, Cristiano Ronaldo, vuelva a pedir calma a una afición que pedirá la cabeza de los blancos en bandeja. Esperamos que lo único que reciban es ver a un Real Madrid finalista de Copa.
Premio Di Stefano - Riki: El ex del Getafe hizo un partido espectacular. Hizo todo bien en sus minutos en el campo, incluso un gol que parecía imposible de marcar.
Premio Tuercebotas - Di María: Impreciso en ataque, impreciso en defensa y encima acabó expulsado. El Di María de Mestalla en aquel partido del 5-0 fue un oasis temporal en el medio del desierto.
Premio Stoichkov - Álvarez Izquierdo: El colegiado del encuentro ha hecho algo que ningún trencilla debería hacer: perder la cabeza. En la última jugada del partido cometió el máximo pecado.
Premio Redondo - Özil: A Mesut le tocó reconstruir un centro del campo desde cero junto a Khedira. Rápidamente cogió las riendas del mediocampo madridista y nos ofreció sus típicas pinceladas de artista refinado.
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domingo, 24 de febrero de 2013
lunes, 28 de febrero de 2011
Contracrónica Deportivo-Real Madrid: Caprichos deportivos
Por Pablo Calvo
El equipo blanco fue un ciclón por momentos, pero Aranzubía y los postes le negaron el más que merecido triunfo. El Deportivo puso el autocar delante de la portería y Casillas fue un espectador más. CR7 está fundido, Ramos fue un desastre y Benzema falló ocasiones inexplicables nuevamente.
El Real Madrid volvió a perder puntos y a alejarse del Barcelona. A siete puntos, los de Mourinho se retiraron nuevamente de terreno ajeno con un resultado negativo para sus intereses y fue otra vez contra un equipo que está por debajo de los 10 primeros en la tabla, que es lo más grave.
Riazor fue una fortaleza contra el Real Madrid durante los últimos veinte años y mientras que los ya lejanos taconazos de Guti ahuyentaron momentáneamente esos fantasmas, la maldición volvió a caer sobre el madridismo. No por fútbol, como en la época del Super Depor, sino poniendo el autocar delante de la portería de Aranzubia y con diez jugadores por detrás del balón, corriendo detrás de él. Y si se la colaban por la ventana del bus, ahí estaba el guardameta local para evitar la catástrofe. El planteamiento de Lotina fue bueno, pero más que de méritos deportivistas, esta vez podemos plenamente echarle la culpa a los deméritos del visitante, que falló todo lo que tiró, incluso algunas de manera inexplicable. Hasta la madera se alió con los gallegos, expulsando dos tiros de los merengues en la segunda parte. Cuando no hay suerte, es mucho más difícil ganar este tipo de partidos donde hay hasta 17 jugadores en sólo 25 metros de campo.
Mourinho quizás erró en el planteamiento impuesto. Quizás pensó que si bien no le iba a endosar otros seis goles al Depor, sí se le cruzó por la cabeza una victoria dosificando, con un dos o tres a cero en la primera mitad y luego congelar el partido en la segunda. Nada más lejos de la realidad. Su once inicial dilapidó la primera parte y, a pesar de que generó algunas ocasiones de riesgo que merecieron ser gol, no jugó bien. La causa quizás reside en Kaka. El carioca da auténtica lástima y desde Mente en Blanco ya no confiamos en su recuperación. Para más inri, su entrada desplaza al bueno de verdad que tenemos: Özil. El germano se ve movido a la banda para darle más margen de maniobra a Kaka y eso no hace bien al Madrid. También hay que sacar flote un tema que acecha al conjunto madridista desde hace algunas fechas ya: la crónica fatiga de Cristiano Ronaldo. El luso no puede más, está fundido, y es ya un nuevo caso Di María constatado. No está fresco, no regatea como antes, no participa en el juego y en líneas generales su rendimiento no está ni cerca del que presentó en la primera vuelta. Los laterales, de horrible partido, tampoco ayudaron mucho para desatascar la ofensiva. Sergio Ramos, lamentable tanto en defensa como en ataque, y Marcelo, poco lúcido, Si a este explosivo cóctel molotov le sumamos a la escopeta de feria de Benzema, tenemos una mistura llamada a la catástrofe.
A la vuelta del descanso, el Real Madrid salió de la misma manera que antes del mismo. Espeso, sin ideas, pero en el primer minuto un zapatazo de Cristiano casi se le cuela a Aranzubía. No obstante, la verdadera revolución blanca vino con el doble cambio que introdujo Mourinho: Kaka y Lass por Adebayor y Di María. Desconozco si fue por los revulsivos que introdujo el entrenador portugués o si fue por el cansancio de los locales, pero a partir del minuto 70, fue un monólogo absoluto del Real Madrid. Numerosas ocasiones y dos palos fue el balance final de estos veinte minutos de constante asedio contra la portería deportivista. Pero las meigas coruñesas hicieron presa del Madrid y la maldición de Riazor comienza nuevamente.
Como decíamos antes, el planteo de Mourinho, con un Kaka libre, Özil más tirado a la banda por el desplazamiento ejercido por el brasileño, y un Cristiano Ronaldo dinamitado físicamente quizás no fue el más acertado para un equipo que proponía guerra y sólo guerra. No es casualidad que el germano levantara su nivel con la salida del brasilense. Al tener más espacios para utilizar, Mesut sube su rendimiento y el juego del Madrid fluye mejor. El tándem Lass-Xabi está comprobado que no funciona y sorprendió que tardara tanto en sacar a Granero, que ingresó en la recta final del partido por Marcelo, para generar un poco más de profundidad en el juego blanco. Las claves del partido seguramente pasaron por el desaparecido Kaka y la inoperancia de los laterales que jugaron mal en ataque y en defensa. Los dos mejores del Madrid volvieron a ser, nuevamente, los centrales, que cada día gustan más.
En conclusión, el Real Madrid se va de Galicia a siete puntos del líder y volvemos a estar agarrados de un clavo ya incandescente. El cerrojo de Lotina fue inquebrantable para Mourinho y le da alas a un Deportivo que pone más ganas de quedarse en Primera que fútbol. Resta solamente ver si la vuelta de Pellegrini al Santiago Bernabéu le dará una alegría a los de Concha Espina o si bien los alejará más del liderato de la Liga.
Premio Di Stefano - Aranzubía. El artífice de la "victoria" del Deportivo.
Premio Tuercebotas - Ramos. Sergio Ramos está haciendo unos partidos de pena. Que vuelva Arbeloa.
Premio Stoichkov - Di María y Laure. Laure le da a Di María, Di María le da a Laure. Ese es el resumen de la relación entre el extremo y el lateral.
Premio Redondo - Vacante. Un partido sin elegancia en absoluto.
El equipo blanco fue un ciclón por momentos, pero Aranzubía y los postes le negaron el más que merecido triunfo. El Deportivo puso el autocar delante de la portería y Casillas fue un espectador más. CR7 está fundido, Ramos fue un desastre y Benzema falló ocasiones inexplicables nuevamente.
El Real Madrid volvió a perder puntos y a alejarse del Barcelona. A siete puntos, los de Mourinho se retiraron nuevamente de terreno ajeno con un resultado negativo para sus intereses y fue otra vez contra un equipo que está por debajo de los 10 primeros en la tabla, que es lo más grave.
Riazor fue una fortaleza contra el Real Madrid durante los últimos veinte años y mientras que los ya lejanos taconazos de Guti ahuyentaron momentáneamente esos fantasmas, la maldición volvió a caer sobre el madridismo. No por fútbol, como en la época del Super Depor, sino poniendo el autocar delante de la portería de Aranzubia y con diez jugadores por detrás del balón, corriendo detrás de él. Y si se la colaban por la ventana del bus, ahí estaba el guardameta local para evitar la catástrofe. El planteamiento de Lotina fue bueno, pero más que de méritos deportivistas, esta vez podemos plenamente echarle la culpa a los deméritos del visitante, que falló todo lo que tiró, incluso algunas de manera inexplicable. Hasta la madera se alió con los gallegos, expulsando dos tiros de los merengues en la segunda parte. Cuando no hay suerte, es mucho más difícil ganar este tipo de partidos donde hay hasta 17 jugadores en sólo 25 metros de campo.
Mourinho quizás erró en el planteamiento impuesto. Quizás pensó que si bien no le iba a endosar otros seis goles al Depor, sí se le cruzó por la cabeza una victoria dosificando, con un dos o tres a cero en la primera mitad y luego congelar el partido en la segunda. Nada más lejos de la realidad. Su once inicial dilapidó la primera parte y, a pesar de que generó algunas ocasiones de riesgo que merecieron ser gol, no jugó bien. La causa quizás reside en Kaka. El carioca da auténtica lástima y desde Mente en Blanco ya no confiamos en su recuperación. Para más inri, su entrada desplaza al bueno de verdad que tenemos: Özil. El germano se ve movido a la banda para darle más margen de maniobra a Kaka y eso no hace bien al Madrid. También hay que sacar flote un tema que acecha al conjunto madridista desde hace algunas fechas ya: la crónica fatiga de Cristiano Ronaldo. El luso no puede más, está fundido, y es ya un nuevo caso Di María constatado. No está fresco, no regatea como antes, no participa en el juego y en líneas generales su rendimiento no está ni cerca del que presentó en la primera vuelta. Los laterales, de horrible partido, tampoco ayudaron mucho para desatascar la ofensiva. Sergio Ramos, lamentable tanto en defensa como en ataque, y Marcelo, poco lúcido, Si a este explosivo cóctel molotov le sumamos a la escopeta de feria de Benzema, tenemos una mistura llamada a la catástrofe.
A la vuelta del descanso, el Real Madrid salió de la misma manera que antes del mismo. Espeso, sin ideas, pero en el primer minuto un zapatazo de Cristiano casi se le cuela a Aranzubía. No obstante, la verdadera revolución blanca vino con el doble cambio que introdujo Mourinho: Kaka y Lass por Adebayor y Di María. Desconozco si fue por los revulsivos que introdujo el entrenador portugués o si fue por el cansancio de los locales, pero a partir del minuto 70, fue un monólogo absoluto del Real Madrid. Numerosas ocasiones y dos palos fue el balance final de estos veinte minutos de constante asedio contra la portería deportivista. Pero las meigas coruñesas hicieron presa del Madrid y la maldición de Riazor comienza nuevamente.
Como decíamos antes, el planteo de Mourinho, con un Kaka libre, Özil más tirado a la banda por el desplazamiento ejercido por el brasileño, y un Cristiano Ronaldo dinamitado físicamente quizás no fue el más acertado para un equipo que proponía guerra y sólo guerra. No es casualidad que el germano levantara su nivel con la salida del brasilense. Al tener más espacios para utilizar, Mesut sube su rendimiento y el juego del Madrid fluye mejor. El tándem Lass-Xabi está comprobado que no funciona y sorprendió que tardara tanto en sacar a Granero, que ingresó en la recta final del partido por Marcelo, para generar un poco más de profundidad en el juego blanco. Las claves del partido seguramente pasaron por el desaparecido Kaka y la inoperancia de los laterales que jugaron mal en ataque y en defensa. Los dos mejores del Madrid volvieron a ser, nuevamente, los centrales, que cada día gustan más.
En conclusión, el Real Madrid se va de Galicia a siete puntos del líder y volvemos a estar agarrados de un clavo ya incandescente. El cerrojo de Lotina fue inquebrantable para Mourinho y le da alas a un Deportivo que pone más ganas de quedarse en Primera que fútbol. Resta solamente ver si la vuelta de Pellegrini al Santiago Bernabéu le dará una alegría a los de Concha Espina o si bien los alejará más del liderato de la Liga.
Premio Di Stefano - Aranzubía. El artífice de la "victoria" del Deportivo.
Premio Tuercebotas - Ramos. Sergio Ramos está haciendo unos partidos de pena. Que vuelva Arbeloa.
Premio Stoichkov - Di María y Laure. Laure le da a Di María, Di María le da a Laure. Ese es el resumen de la relación entre el extremo y el lateral.
Premio Redondo - Vacante. Un partido sin elegancia en absoluto.
sábado, 26 de febrero de 2011
Campaña anti-madridista a toda vela: De tal palo, tal astilla.
Hoy la portada del Depor Sport, periódico oficial del Deportivo de La Coruña, nos "deleita" con una campaña anti-Madrid clamorosa, una declaración de guerra en toda regla, digna de su homónimo catalán:
¿El anti-madridismo es una moda?
¿El anti-madridismo es una moda?
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