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miércoles, 2 de octubre de 2013

El entrenador del Chelsea

Por Pablo Calvo

"El único símbolo del Madrid es su escudo". Algo que más de uno debería asimilar.

Hoy es día de Champions y os preguntaréis: "¿Por qué en lugar de escribir una previa del partido de hoy este tío está escribiendo sobre el entrenador del Chelsea?".

Bueno, la verdad es que al escribir de Mourinho estoy escribiendo sobre el Real Madrid. Mucho más de lo que estaría escribiendo si lo hiciera sobre un intrascendente partido contra el endeble Copenhague.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Análisis: El Real Madrid de Ancelotti, presente y futuro - Parte 3: Futuro

El futuro del Real Madrid tiene nombre propio: Gareth Bale
Culminado el tedioso y mareante mercado de fichajes, la polvareda que levantó el mismo en la plantilla del Real Madrid por fin se ha asentado. La irrupción en escena de Gareth Bale y las fugas last-minute de Özil y Kaká abren nuevos panoramas en el horizonte merengue, aunque permanecerá la idea conceptual del juego que venimos viendo en los tres primeros partidos de Liga. El abanico de opciones que baraja Carlo Ancelotti es más bien amplio. Todo apunta a que optará por su ya utilizado 4-3-3.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Análisis: El Real Madrid de Ancelotti, presente y futuro - Parte 2: Presente

Isco está siendo una grata sorpresa que pocos esperaban tan pronto

El Real Madrid actualmente sufre un periodo de transición que está tomando más de lo que debería. Recordamos que los primeros partidos del Madrid de Mourinho pasaron con mucha pena y nada de gloria, pero el equipo transmitía el concepto de fútbol que el entrenador quería imprimir. Después de dos partidos oficiales, aún no está muy claro a qué pretende jugar Carlo Ancelotti.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Garethcito is coming!


"I ♥ Real Madrid!" - Gareth Bale

Madridisco

Isco lleva 3 goles en 3 partidos con el Real Madrid. Una barbaridad.

Los fichajes de Modric e Isco aquejaron de lo mismo: sufrieron campañas despreciativas en busca de desestabilizar al club. Al croata se lo llegó a comparar incluso con De Las Cuevas, en un burdo intento de desprestigiar a un internacional que era figura indiscutida en su equipo anterior, el Tottenham, un equipo de fase de eliminatoria de Champions League. A Isco se lo llamó desde sobrevalorado, a pesar de haber sido la estrella de un equipo casi semifinalista de Champions y declarado Golden Boy europeo, hasta culé. Mucho peor lo segundo, un insulto flagrante, que lo primero. Con Modric han tardado unos meses en tenerla adentro, pero con el malagueño no tardaron ni cuatro partidos.

sábado, 31 de agosto de 2013

Análisis: El Real Madrid de Ancelotti, presente y futuro - Parte 1: Introducción

Carletto ya siente el peso del banquillo merengue

Este análisis se distribuirá en tres partes: introducción (esta), presente y futuro). Estad atentos al blog para no dejar pasar ninguna de las tres.

Carlo Ancelotti viene del equipo de fútbol más grande que han visto mis ojos. El Milán de Arrigo Sacchi ha sido la máquina perfecta de fútbol total, donde Carlo era el termómetro del centro del campo. El equipo italiano aplicó satisfactoriamente por primera vez el concepto de defensa adelantada para presionar la salida del balón rival, forzándolo a deshacerse de la pelota con balones largos ante una defensa que dejaba en fuera de juego a los delanteros rivales. Muchos equipos que hoy en día aún siguen aplicando este concepto, pero no podrán hurtarle la autoría a los "Rossoneri".

viernes, 7 de junio de 2013

MenteEnBlancoTV: Entrevista completa a Jose Mourinho en Punto Pelota

Por Pablo Calvo
Una entrevista dirigida a la afición

El paso de Mourinho por el Santiago Bernabéu ya es historia, para fortuna de pocos y desgracia de muchos. Fue un paso más breve de lo que queríamos pero que ha dejado muchos momentos de oro y una ferviente pasión. Levantó un alicaído y maltratado madridismo y nos llevó al lugar donde correspondía un monstruo como el Real Madrid.

jueves, 23 de mayo de 2013

MenteEnBlancoTV: La TV del blog MenteEnBlanco

Por Pablo Calvo
Gracias, Mou. Siempre serás bienvenido en nuestro templo.

Ayer a la noche ha nacido una nueva sección del blog. MenteEnBlancoTV será un canal de YouTube y DailyMotion en el cual publicaremos vídeos relacionados con el Real Madrid, su entorno y su actualidad.

lunes, 20 de mayo de 2013

Pobre Real Madrid

Por Pablo Calvo
Gracias por todo, Jose. Gracias por hacerme más madridista.

Hoy ha culminado el enésimo proyecto deportivo del Real Madrid encabezado por un cobarde Florentino Pérez, que pretendía ser Santiago Bernabéu y acabó arrastrándose ante los chacales que depredan al club. Muchos proyectos pasaron por Chamartín, pero tan serios como éste, mi endeble mente no lo recuerda. Quizás por mi mala memoria, quizás porque realmente no los hubo, pero Jose Mourinho aportó a un desmontado Real Madrid, que era vapuleado sistemáticamente en todas las competiciones, esa competitividad y disciplina que estaba ausente hace años pero que había sido históricamente su quintaesencia.

sábado, 18 de mayo de 2013

Y la banda siguió tocando...

Por Pablo Calvo
Persecución y desfachatez
El Titanic del fútbol tiene una brecha en su casco. Ha colisionado con un ice-berg rojiblanco de la misma manera que chocó el mítico barco: sobrestimando a su rival, pensando que pasaría por encima de él sin inconvenientes ni sacrificios. Y el impacto, lamentablemente para los madridistas de bien, ha dejado herido de muerte a un proyecto que dio sus primeros pasos hace tres años y que parece culminar su vida en su peor año: con una final de Copa del Rey, un segundo puesto en Liga y una semifinal de Champions League, paradójicamente.

miércoles, 6 de marzo de 2013

El Teatro de las Pesadillas

Por Pablo Calvo
Se nota que la Premier se le da bien...

Se repitió el escenario y la escena. El Real Madrid volvió a imponerse en Manchester ante el público mancuniano que vuelve a sufrir una pesadilla blanca en el Teatro de los Sueños, estadio talismán para el conjunto madridista. Volvió a ser un tal Ronaldo el que los sentenció al olvido, un Ronaldo también ovacionado más al principio que al final. Un Ronaldo sobrepasado, paradójicamente, por un ambiente benévolo, contrario a los que se encuentra en el territorio español. Sumado a la desaparición de Cristiano, la lesión de Di María parecía hundir aún más animicamente a un equipo que veía como los cuartos de final de su competición más mística se les escurría por las endebles manos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Juego de lágrimas

Ni con los suplentes, oye.

Por Pablo Calvo

Prometía una pachanga insignificante. Uno de esos partidos descafeinados que hemos visto al Real Madrid durante gran parte de la temporada en Liga. Una indolencia potenciada por una batalla crucial que se avecina el martes por la noche, noche de Champions, noche épica. El equipo local, salpicado abundantemente por jugadores de los denominados suplentes, saltaba al campo para intentar dar la estocada a un Barcelona tocado psicológicamente por el enfrentamiento de Copa. Los blaugranas, fieles a su historia de victorias menores, buscaban recuperar parte del honor perdido con una victoria en feudo madridista. Pero, siempre fieles a su historia ambos equipos, los culés continuaron su camino a la autodestrucción característica de su club mientras que el Real Madrid, con suplentes sí, pero imbuidos por la mística que acapara la camiseta blanca, acabó doblegando a su némesis. Una pachanga, sí. Pero de esas que te dejan una sonrisa en la cara.

Los de Concha Espina se adelantaron pronto en el marcador, con un gran centro de Morata que remató Benzema. Sin embargo, no todo iba ser un camino de rosas. En el único remate entre los tres palos de los blaugranas en la primera parte, Messi marca ante la pasividad defensiva de Ramos y la cantada de Diego López que cede su palo a un disparo que no fue ni ajustado ni potente. En el segundo periodo, Mourinho llamó al séptimo de caballería y el partido dio un vuelco: Cristiano y Khedira ingresaron como bulldozers para destrozar el patoso juego visitante. El panzer alemán destrozó el juego interior del Barcelona mientras que la saeta lusa perforó reiteradas veces la zaga visitante. CR7 fue tan vital para el encuentro que en los escasos minutos que participó en el juego remató más veces a puerta (6) que todo el Barcelona en 90' (5). Piqué, el conocedor de todos los secretos del portugués, volvió a estar fuera de quicio. En la primera jugada que Cristiano Ronaldo lo encaró, lo zancadilleó y le sacaron la tarjeta amarilla. Luego un lanzamiento de falta suyo a la cruceta con el 2-1 ya en el marcador terminó de confirmar lo que medio planeta piensa: Actualmente es el mejor jugador de mundo.

El final del partido nos mostró a un Barcelona en plena fase de inmolación, una peineta, como la de Alba al público, a sus tan clamados valores y seny. Un piscinazo de Adriano desató la catarsis culé en el campo de juego. Hasta siete jugadores rodearon al árbitro para coaccionarlo a pitar una pena máxima que no fue. Un escandaloso gesto de Piqué y un encaramiento lamentable de Victor Valdes con el colegiado, que le costó la expulsión, fueron las últimas escenas que otorgó el choque. Mientras unos celebraban una victoria memorable coreados por un público volcado, otros se dedicaban a jugar a su juego favorito: el de las lágrimas.


Premio Di Stefano - Pepe: Don Kleper ha vuelto a funcionar de apisonadora en el centro del campo para desarticular el juego interior del rival. Lo logró con creces y fue una constante fuente de terror para los mediocentros culés.

Premio Tuercebotas - David Villa: Estoy seguro que el asturiano, por las noches, coge su contrato con el FC Barcelona y solloza mientras lo ve. Volvió a ser una sombra de lo que fue en el Valencia, pastando en la banda para que Messi tenga sus aclarados.

Premio Stoichkov - Jordi Alba: El canterano pasa un claro momento de excitación cuando juega contra el Madrid. Está pasado de revoluciones y volvió a dar la nota con una peineta al fondo sur. Patético.

Premio Redondo - Coentrão: Fabio ha hecho un partido legendario tanto en defensa como en ataque. El lateral portugués está atravesando un momento de forma excepcional.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Camp Mou


Le sacan más fotos en el Caca Nou que en el Bernabéu
Por Pablo Calvo

Los aplausos bajaban desde las tribunas del Camp Nou. Algunos reconfortando a los abatidos jugadores culés, luego de una dolorosa derrota encajada, y otros, de los madridistas, felicitando una nueva victoria de los blancos en el feudo culé. Y no es para menos: el Real Madrid ha sido una apisonadora y ha literalmente vapuleado a un Barcelona insípido que tiro una vez entre los tres palos en toda la segunda parte (el gol) y pareció enfocar sus esfuerzos en obtener una ventaja extradeportiva más que esmerarse en emprender ese fútbol tan magnánimo que medio planeta parece envidiar.

La verdad es que Mourinho le ha demostrado al Barcelona, por enésima vez, lo que es el fútbol. El fútbol no es sistemáticamente tirarse dentro del área buscando engañar al árbitro. El fútbol no es simular agresiones una y otra vez hasta que el colegiado pique y expulse injustamente a un jugador rival. El fútbol no es el secuestro exhaustivo del balón con afán del juego pasivo. El fútbol no es presionar a Undiano Mallenco desde una sala de prensa, buscando el rédito deportivo al día siguiente. El fútbol no es salir en rueda de prensa hablando de gritos racistas, intentando concebir una encerrona. El fútbol no es amenazar a los contrarios diciendo "te espero en Barcelona". El fútbol no es rodear al árbitro con aspavientos para inclinar la balanza hacia tu lado. El fútbol es otra cosa. El fútbol es un deporte que debería ser mucho más noble de lo que es.

El de Setubal dio a Roura una lección de fútbol en la pizarra y en los valores de este deporte. Su planteo de un equipo compactos, concentrado durante 90 larguísimos minutos, no es más que la punta del iceberg. Por detrás, hay un trabajo netamente psicológico desde que llegó, que convirtió a una plantilla perdedora en ser el terror del Barcelona y de media Europa. Una maquinaria futbolística de refinado engranaje que sólo puede fallar si la motivación no es la adecuada: sólo hace falta ponerse el vídeo del partido del Deportivo este último sábado y luego el de ayer contra el Barcelona. Es un entrenador que ha hecho de Varane el central más en forma de España y posiblemente del mundo. Un chaval de escasos 19 años que juega como si tuviera 30. Y lo más importante: logró montar un esquema técnicotáctico que empodera a un Cristiano Ronaldo que ayer pasó por la casa de Messi y le mangó los cuatro Balones de Oro.

Mientras la figura argentina del Barcelona se frustraba chocando estúpidamente contra el frontón levantado por la zaga merengue, Cristiano Ronaldo destrozaba reiteradamente la homónima culé. Una y otra vez rompió la línea de defensa con fugaces ataques, con pases que aprovechaban las internadas de los laterales culés para fustigar a los desprotegidos centrales. Allí es donde Cristiano es Rey. El primer gol viene por la derecha, donde Piqué se confía e intenta rebañar la bola a un CR7 lanzado en carrera. El segundo, por la izquierda, donde Puyol queda abierto de piernas ante un endiablado regate de Di María. Y el tercero viene de un cabezazo de Varane, ante la permisividad de Piqué que parecía estar alimentando a Milan más que defendiendo a un hombre que te marcó en el partido de ida y conoces de sobra su potencial aéreo. El gol de la "honra" llegó por medio de Jordi Alba, que resucitó de los muertos en el entretiempo, en una escena que nunca vi en el mundo del fútbol. Hacer el teatro de estar mareado es algo muy grave, sobre todo cuando jugadores han fallecido en campos de juego por jugadas verdaderamente peligrosas. Es una auténtica vergüenza y una absoluta falta de respeto a esos jugadores.

El Real Madrid es finalista de Copa del Rey nuevamente. Segunda vez en tres años que Mourinho lo logra. Hemos dejado atrás los 4-0 contra el Alcorcón y las derrotás contra el Irún para machacar sin piedad al supuesto mejor equipo de la historia en su propia morada. Ayer lo hablábamos con un amigo: encomendamos nuestra alma a Cristiano. Verdad, nuestra alma la encomendamos a CR7, pero nuestra fe dogmática la encomendamos a Don Jose Mourinho, el verdadero artífice de este titán balompédico que es el Real Madrid.


Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo: No es novedad ni casualidad que este jugador reciba este galardón. Desde Don Alfredo no hay jugador que represente tanto al madridismo como el portugués. Su partido de ayer fue una exhibición de las que hacen historia.

Premio Tuercebotas - Lionel Messi: Desaparecido. Messing in action. Tanto amenazar con el "te espero en Barcelona" para hacer un ridículo mayúsculo.

Premio Stoichkov - Jordi Alba: Es una auténtica vergüenza simular penaltis. Más vergüenza aún es simular agresiones. Pero lo que es verdaderamente repugnante es fingir mareos, especialmente con los antecedentes de los mareos que hemos vivido en España.

Premio Redondo - Mesut Özil: Qué futbolista es el teutón. Qué control del tempo. Qué regate. Qué calidad. Ha movido finamente los hilos de un exultante Real Madrid para llevarlo a la gloria máxima.

domingo, 24 de febrero de 2013

La gran esperanza blanca

Por Pablo Calvo

El partido en Riazor lo hemos visto reiteradas veces esta temporada: un Real Madrid apático e indolente que decidió venir a La Coruña en paseo vacacional y no a respetar su cita profesional. La casta, orgullo y pundonor que caracteriza al escudo madridista, y que se presupone que los futbolistas que lo defienden deben ostentar, parecía que se habían quedado en el hotel de la concentración.

Cuando parecía que el Deportivo iba a alzarse con una merecida victoria, luego de perdonar ocasiones claras en la primera mitad, apareció el de siempre. El que parece nacido para la gloria más alta. Ese que nunca se rinde y juega todos los partidos al 101%, sin especular con el rendimiento. Cristiano Ronaldo, el evidente líder de este equipo y barco insignia de la armada blanca, cogió las riendas del partido para arrastrar a sus compañeros de la apatía al descaro y la voluntad. Rápidamente, muchos jugadores, entre ellos los que ingresaron al campo con él (Özil y Khedira, las otras bujías del motor de los de Mou), se contagiaron del espíritu guerrero del titán luso. Es tal el peso de CR7 en la plantilla que acabó siendo el jugador que más veces tiró, más pases decisivos, más regates y más faltas recibió. Eso sólo en poco más de 30 minutos. Es demencial.

No obstante, fue Kaká el hombre que metió al Madrid en el encuentro con un tanto marca de la casa. De esos que metía en el Milán... Cuántas veces hemos escuchado esta frase desde que el brasileño aterrizó en Barajas. El César lo que es del César: la clase del carioca es innegable. Una pegada con rosca endiablada, unos pases que parecen estocadas y una calidad en general que debería ser enviada en todo el globo terráqueo. Pero su inconveniente es el ocaso de su forma física, que le sacó la chispa y la potencia que sí tenía en el conjunto milanés. Esa falta de punch es crítica para que adquiera el peso que se merece, por historia más que nada, en la plantilla. Y el que culminó la remontada fue otro que hizo un partido más bien flojo: Gonzalo Higuaín. El Pipita, un perro mordedor de defensas rivales, se volvió últimamente en un cachorro ladrador, más cerca de un yorkshire que de un rottweiler. Se le ve desconectado del partido en muchos lances, pero lo que no se le puede negar es su fe perenne de cara al gol. En el segundo gol, Kaká asiste con precisión a un Cristiano que, generoso como siempre (a pesar que algunos eruditos con micrófono radiofónico nos quieran vender su realidad paralela), cede el gol a un Higuaín, que por primera vez en el partido (minuto 88'...) hace un desmarque perfecto para marcar a puerta vacía. Una jugada de fútbol sala a una velocidad de vértigo. Si bien es verdad que los goles fueron marcados por dos jugadores muy marcados durante el transcurso del encuentro, no podemos dejarnos engañar por los fuegos de artificio. El verdadero artífice de la remontada fue la actitud contagiada por la supernova lusa.

Ahí parecía morir el partido: quedaba escasos dos minutos para el pitido final y el Deportivo parecía completamente nocaut, tanto física y mentalmente. Pero siempre tiene que dar la nota el de siempre: el del pito. Álvarez Izquierdo, barcelonés de nacimiento y de corazón, parecía tenérsela jurada a Di María o al Real Madrid y perdió la cabeza al sacar una roja de risa en el minuto 91 al extremo argentino. Para más inri, y dejando en evidencia que era una expulsión dolosa, refleja las tarjetas en el acta a la inversa y mintiendo descaradamente. Algo que en un país con un federación seria es motivo de "nevera" fulminante, pero que aquí, con los tejemanejes culés intoxicando la RFEF, culminará con una palmadita en la espalda y pitar una final de Copa del Rey o partido de transcendencia en los próximos meses.

De todos modos, la semana fantástica del Real Madrid comienza el martes a las 21:00, jugándose en el Camp Nou media temporada. En Barcelona veremos quién será el gran favorito para ganar la Copa del Rey. El madridismo espera con fe este momento, esperando con ansia que la gran esperanza blanca, Cristiano Ronaldo, vuelva a pedir calma a una afición que pedirá la cabeza de los blancos en bandeja. Esperamos que lo único que reciban es ver a un Real Madrid finalista de Copa.


Premio Di Stefano - Riki: El ex del Getafe hizo un partido espectacular. Hizo todo bien en sus minutos en el campo, incluso un gol que parecía imposible de marcar.

Premio Tuercebotas - Di María: Impreciso en ataque, impreciso en defensa y encima acabó expulsado. El Di María de Mestalla en aquel partido del 5-0 fue un oasis temporal en el medio del desierto.

Premio Stoichkov - Álvarez Izquierdo: El colegiado del encuentro ha hecho algo que ningún trencilla debería hacer: perder la cabeza. En la última jugada del partido cometió el máximo pecado.

Premio Redondo - Özil: A Mesut le tocó reconstruir un centro del campo desde cero junto a Khedira. Rápidamente cogió las riendas del mediocampo madridista y nos ofreció sus típicas pinceladas de artista refinado.

jueves, 30 de agosto de 2012

Jaque al Barça

Por Pablo Calvo


Waka-waka

Ante un colosal estadio a rebozar de madridistas, Casillas levantó el trofeo de la Supercopa de España, como se iza el fénix de sus cenizas al renacer, justo delante de la incrédula mirada de un Barcelona que ve a su temporada en jaque. Con un entrenador nobel que resultó ser más llorón que Guardiola cuando gana y, sobre todo, cuando pierde, el conjunto catalán perdió el primer título que jugó contra un equipo merengue que mereció mucho más que el sufrimiento de los últimos 10 minutos.

La supremacía empezó cuando Higuaín marcó el primero, luego de fallar otros tantos. Para desgracia culé, otro nuevo fallo defensivo propició a Cristiano Ronaldo una oportunidad de oro, como el balón que se merece, para empezar a ganar su duelo personal contra Messi: auto-pase de espuela frente a Piqué para dejar al canterano culé rezagado y batir por bajo a Victor Valdés, que fue el mejor jugador de los visitantes. Parecía que no había más partido en el momento que el enésimo fallo defensivo del Barcelona culminaba con la infantil expulsión de Adriano, por placar a Cristiano cuando éste se marchaba solo contra la portería rival.

A partir de ese momento, fue un monólogo blanco que no supo rematar la faena como debería por fallos garrafales. Higuaín ofreció su mejor cara y la peor: volvió a abrir la lata por tercer partido consecutivo, pero ha fallado una cantidad insana de ocasiones clamorosas de gol. Y cuando los goles se fallan en una portería, se sufren en la propia. Casillas, en un alarde de hacer el ridículo cada día más, colocó pésimamente una barrera que resultó ser una invitación para que Messi marcara de golpe franco. En el minuto 44, el gol fue sumamente psicológico.

La segunda parte fue plana: el Madrid jugó su partido, intentando sacarle provecho a la desesperación culé, y el Barcelona se dedicó a efectuar su juego pseudo-ofensivo sin ningún resultado. Un imperial Pepe y un resurgido Sergio Ramos supieron contener las embestidas blaugranas. Casillas se reconcilió con su gloriosa historia con una parada a Pedro y mantiendo su portería sin encajar goles.

 Un título más. Un torneo menor si la comparamos al majestuoso palmarés de la entidad de Chamartín. Pero son títulos que sirven para encarar una temporada que será larga, en la cual ya tenemos una desventaja considerable de puntos en Liga y este tipo de partidos refuerzan la psiquis y la moral de un equipo que se alimentó vorazmente del efecto Modric y aprovechó la ocasión de dejar tocado a su máximo competidor. Ahora hay que encarar con fe el partido del domingo y seguir en la racha ganadora, puesto que el Real Madrid CF no conoce otra.


Premio Di Stefano - Khedira: El alemán ha jugado uno de sus mejor partidos desde que está en el Bernabéu. De notable fue una jugada que regateó a 4 defensas visitantes y casi marca ante Valdés.

Premio Tuercebotas - Mascherano: El argentino ha hecho literalmente el ridículo en Concha Espina. Falló en el primer gol y se mantuvo impreciso durante el resto del partido.

Premio Stoichkov - Pedro: Al canario ya se le ve el plumero. Ejerce de jugador fregona permanentemente en el conjunto culé. Pasa más tiempo limpiando el piso con su camiseta que otra cosa. Una vergüenza para el fútbol.

Premio Redondo - Xabi Alonso: Un partido magistral del tolosarra. Distribuyó estupendamente el juego, tanto con pases cortos como con desplazamientos en largo, así como ha aportado la calma que necesitaba el centro del campo en momentos calientes como los últimos 10 minutos de la segunda parte.

viernes, 24 de agosto de 2012

El ángel de la esperanza

Por Pablo Calvo


Dos caras de una misma jugada: un Madrid con fe y un Barcelona vapuleado, a pesar de la victoria.

Cuando Cristiano Ronaldo volvió a perforar las redes de la portería de Valdés, las sombras de una liga perdidas se cernieron nuevamente sobre el Nou Camp como una espesa bruma de invierno londinense. Pero esa niebla fue rápidamenente disipada por la enésima pérdida de concentración de este Real Madrid que no logra mantenerse zen ante situaciones, paradójicamente, favorable.

El muro de Berlín psicológico que parecía haberse derrumbado con el gol de CR7 en el mismo escenario hace unos meses atrás volvió a levantarse como los glaciares recuperan en invierno los hielos perdidos en verano. Un error del juez de línea, algo habitual cuando te presentas en el estadio culé, acompañado de una floja defensa madridista, sentenció un empate que no dejó a nadie sin reacción: para los madridistas fue una decepción absoluta y para los culés, un bálsamo cuando peor estaban.

Mención particular merece el árbitro del encuentro, el señor Clos Gomez, que perdonó la tarjeta roja a Mascherano por una clamorosa falta al borde del área que el colegiado se comió completamente, y por propiciar el juego barriobajero del Barcelona, cortando todas las contras del conjunto de Mourinho y dejando que el área del Real Madrid sea una piscina municipal, sin la más mínima consecuencia para Alexis Sanchez, que para las olimpiadas de Río de Janeiro intentará robarle el récord a Phelps como siga en esta dinámica.

Luego llegó Iniesta y terminó de desbaratar un centro del campo y defensa madridista marcado por la ausencia de Pepe y por el paupérrimo estado físico de algunos de los jugadores del club de la capital. Un trasnochado Özil, que no aportó nada ni en defensa ni en ataque, junto a un poco rodado Albiol que se le notan las desgracias ante el más mínimo apuro, fueron el eje que debilitó el bloque visitante. Junto a un desacertado e impetuoso Sergio Ramos y un desidioso Benzema, el cóctel molotov estaba servido. Parecía que iba a explotar en las manos de Mourinho cuando un infatil error de Valdés permitió a un valeroso Di María explotar las carencias del portero local para robarle la cartera de manera astuta y marcar el 3-2. Un ángel de la esperanza para un Madrid que pasó de una parada a quemarropa de Casillas que podía significar el 4-1 a un 3-2 que deja a los madridistas con confianza para una vuelta que estará repleta de intensidad y que tendrá un poco más de pimienta que este soso partido de ida que han protagonizado los dos azotes del fútbol mundial.

Ahora los focos estarán en el partido del domingo ante un Getafe que nunca se lo pone fácil al conjunto madridista. Pero todo el madridismo sabe que este encuentro es mera pirotecnia, puesto que el verdadero combate será el miércoles. Un victoria madridista puede poner en jaque a un Tito Vilanova ante un vestuario de estrellas que pueden devorar con avidez a un entrenador de su perfil. Esperemos que Mourinho haga su magia y Cristiano, sus goles. Pero siempre rezándole a nuestro ángel de la guarda, Di María.


Premio Di Stefano - Iniesta: El mejor del encuentro y el más desequilibrante. Ha sido el que más brilló en un mar de opacidad.

Premio Tuercebotas - Benzema: La desidia con la que jugó hace recordar al peor Benzema. Le faltó el hambre y el físico que demostró la anterior temporada.

Premio Stoichkov - Alexis Sanchez: El chileno pasó más tiempo en el suelo que jugando al fútbol. Su duelo particular con Coentrão lo perdió categóricamente y terminó siendo reemplazado.

Premio Redondo - Khedira: Robó, quitó, distribuyó y llegó al área, de manera desacertada pero siempre presente allí. Sami es a día de hoy el que está más fuerte físicamente en la plantilla madridista.

domingo, 22 de abril de 2012

Somos y seremos

Por Pablo Calvo
"Callaos, perros. Aún no he dicho mi última palabra"

Resulta realmente increíble cómo este Real Madrid puede ser tan bipolar: puede pasar de hacer partidos nefastos un martes por la noche a derrotar sin paliativos a uno de los mejores equipos de la historia del fútbol el sábado siguiente. Los extremos nunca son buenos, pueden afirmar los especialistas en la materia, pero la verdad es que la montaña rusa de emociones por las que los pupilos de José Mourinho nos hacen pasar hace vibrar hasta al más impermeable de los madridistas.

El trascendental choque en el Nou Camp ha significado mucho más que una simple victoria, muchísimo más que tres puntos en una Liga que hace dos meses estaba muy de cara y que ahora, mientras escribo estas palabras, está prácticamente resuelta. Más aún: lo de anoche en la capital catalana representa mucho más que un campeonato, la 32º Liga del club más ganador del mundo. No. Es mucho más que todo eso junto. Lo que aconteció en Can Barça fue la caída del muro de Berlín futbolístico que había entre este Real Madrid y su ilustre historia. Una muralla que empezó a derrumbarse en la vuelta de Copa y que ayer Cristiano Ronaldo se tomó el descarado atrevimiento de dinamitar hasta convertirla en una atajo de rocas informes que tendrá que recoger al FC Barcelona. Un equipo blaugrana que ve cómo su figura no le pudo resolver sus últimos dos partidos y que ha cosechado sendas derrotas por esa razón. Volvió a quedar latente en la templada noche de la Ciudad Condal: los de Guardiola sufren una grave messidependencia.

Mientras tanto, la súper nova lusa del Real Madrid volvió a marcar por tercera vez consecutiva en un Clásico (3 goles en los últimos 3 Clásicos, una proeza solamente igualada por fenómenos como Gento, Puskás y Juanito). Y lo hizo de la mejor manera posible: silenciando a un estadio que ladraba como una jauría de canes famélicos, oliendo la sangre que suponían que había salpicado el kafkiano gol de Alexis. No hay mejor manera de devolver un puñetazo que un puñetazo aún más fuerte. Y tanto que lo fue. El golpe que le propinó el de Madeira a los locales fue demoledor. Mandó a la lona a un Barcelona que nunca supo reponerse al duro impacto. Y con el Barcelona, cayó también su afición, que terminó callada contemplando inexorablemente la exhibición del astro madridista.

Ha sido un encuentro que traerá una dura resaca para los derrotados, pero también para los que se han alzado con la victoria. "Noches felices, mañanas tristes" alega el proverbio popular, y no es para menos. Para propios, hay que sobrepasar el resacón que conlleva una victoria de antología como la de ayer, para volver a plantar los pies sobre la tierra y comenzar a preparar la siguiente batalla que nos queda: La visita del Bayern Múnich al Santiago Bernabéu. Para extraños, porque van a tener que juntar las piezas de cristal que el martillazo de Cristiano Ronaldo ha causado y para afrontar su propia guerra contra un Chelsea que tiene más sed de venganza que fútbol para ofrecer.

Aún así, el sentimiento de victoria no es nuevo para un club que tiene en sus vitrinas cientos y cientos de trofeos que acreditan su acaudalada historia, repleta de éxitos y gloria. Parece que el mosaico que desplegó la afición culé ayer en el Nou Camp fue premonitorio, un mensaje dirigido al club blanco: somos y seremos. Efectivamente, querido aficionado blaugrana. Somos y seremos. Pase lo que pase, somos y seremos los más grandes. Porque el alma madridista no es una moda pasajera o un efímero frenesí de títulos en casi un lustro. La casta madridista perdura durante numerosas décadas, durante siglos enteros. La leyenda madridista está de vuelta. Sin duda, somos y seremos.


Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo: El luso volvió a demostrar por qué tiene que ser el próximo Balón de Oro. Le ganó su duelo personal a un desaparecido Messi, marcó otra vez contra los culés y ha derribado esa pared psicológica que afligía a la actual plantilla del Real Madrid. Un jugador de leyenda.

Premio Tuercebotas - Cristian Tello: El canterano (del Espanyol) ha hecho un partido nefasto. Las escasas veces que se pudo ir de Arbeloa no supo resolver correctamente, y cuando tuvo ocasiones clarísimas de gol, las marró inexplicablemente. Estuvo muy revolucionado y demostró que aún está verde para las grandes citas.

Premio Stoichkov - Daniel Alves: Un habitual en esta sección, el brasileño pasó más tiempo en el piso simulando patas y agresiones que jugando al fútbol, neutralizado por cierto impecablemente por un imperial Coentrão. Curioso que simule agresiones, porque él fue el protagonista de la única que hubo en el partido: le clavó los tacos en el estómago a Cristiano Ronaldo. El árbitro le pitó falta al luso y el 2 blaugrana se fue, nuevamente, de rositas.

Premio Redondo - Sami Khedira: El alemán ha sido un pulpo en el centro del campo. Robó mucho, recuperó aún más y distribuyó correctamente. Nunca perdió su posición y encima marcó. Sin duda, un día nefasto para sus detractores.

miércoles, 18 de abril de 2012

Miedo al éxito

Por Pablo Calvo

Özil marcó pero estuvo muy lejos de su potencial

Una de las afecciones psicológicas que más marca a la sociedad contemporánea es el miedo al éxito. Paradójicamente sí, porque normalmente se entiende que se tiene miedo al fracaso, no al éxito, pero no es así. Esta plantilla de jóvenes promesas padece exactamente de este problemático hándicap.

El choque en la noche bávara parecía encauzado a un resultado positivo. Un empate a uno dejaba franca una eliminatoria que se antojaba más complicada de lo que realmente terminó siendo.

El Bayern München probó ser un equipo mucho más inferior de lo que prometía en el sorteo, pero que aún así logró imponerse en el resultado a un Real Madrid que fue tan fiel como infiel a su centenaria historia. Fiel porque volvió a caer en Munich, como dicta su tradición en territorio bávaro (ninguna victorias en 15 partidos). Infiel porque en ningún momento de los noventa minutos que duró el partido tuvo el oficio ni la fe inquebrantable para sentenciar un partido que se le había puesto inesperadamente de cara con el sorpresivo gol de Mesut Özil al comienzo de la segunda parte.

En lugar de aprovechar la enajenación mental que desbocaba a los alemanes, el conjunto de Mourinho decidió, para sorpresa de propios y extraños, desaparecer del rectángulo de juego. Su ímpetu y pundonor, insignias del escudo madridista, salieron volando del Allianz Arena con la gélida brisa de la primavera teutona y el equipo se ahogó en un mar de apesadumbradas mentes, con pesadas piedras que se ató él mismo a sus propios tobillos. Con las enormes rocas que representan algunos de sus jugadores, en un estado de forma deplorable y que hace saltar las alarmas hasta al madridista más optimista, fueron una carga demasiado latosa para nadar con éxito hasta la superficie. Los salvavidas que lanzó el entrenador luso desde la banda en forma de Marcelo, Granero e Higuaín, por inoperancia los dos primeros y por tardío el tercero, no fueron suficientes para rescatar a un Titanic merengue que tenía a su orquesta defensiva aún tocando pero que sabía que su destino pasaba por sufrir un inminente naufragio.

El hundimiento definitivo de las esperanzas españolas llegó cuando Coentrão, en su único fallo, perdió un mano a mano con Lahm, y un centro que debería ser fácilmente evacuado por el portero terminó siendo empujado al fondo de las mallas por un Mario Gómez que es tan goleador como inútil conduciendo el balón. El dos a uno terminó por hacer volar por los aires a la joven e incrédula plantilla blanca, carente de los éxitos deportivos y, por ende, desapropiada de ese plus de confianza y amor propio que cuentan otros equipos con más talante futbolístico: cuando los madridistas se den cuenta que son tan buenos como cualquiera, su fútbol no tendrá techo.

De todos modos, debemos tener siempre presente que con un uno a cero el Real Madrid volverá a Munich en mayo, cuando haga menos frío y haya más verde en la gris ciudad alemana. Asimismo, los muchachos del Bayern deberían tener en cuenta algo igual de importante si pretenden sacar petróleo de nuestro feudo: 90 minuti en el Bernabéu son molto longui.


Premio Di Stefano - Franck Ribéry: el francés jugó un partido correcto, pero fue el tuerto en el país de los ciegos. Pasó más tiempo en el suelo que de pie, pero cuando se decidió a jugar al fútbol causó muchos problemas a Arbeloa.

Premio Tuercebotas - Iker Casillas: Le tiraron cuatro veces a puerta y le metieron dos goles. En el segundo gol le rematan casi en la línea de gol, algo inadmisible para un portero que aspira a ser campeón de Champions League.

Premio Stoichkov - Howard Webb: Excesivamente protagonista del encuentro, amonestó a seis jugadores madridistas, dos de ellas EN LA MISMA JUGADA, algo nunca visto en la historia del fútbol.

Premio Redondo - Pepe: El pulcro partido del central luso mantuvo en vilo a un Bayern München que no encontraba la llave para perforar la zaga blanca. Al final, y de tanto ir el cántaro a la fuente, terminó por romperse, pero Pepe mantuvo su nivel hasta el final.

martes, 17 de abril de 2012

Los sospechosos habituales

Por Pablo Calvo

El personaje más cotidiano de las remontadas blancas

Clemente se quedó con las ganas. Su planteo ultradefensivo parecía que se iba a llevar el gato al agua, con la casi tragicómica colaboración del árbitro del partido, pero el Sporting de Gijón terminó nadando tanto que murió en la orilla. Ni con un penalti rigurosamente pitado y varias expulsiones perdonadas pudieron asaltar un Santiago Bernabéu que, a pesar de los últimos empates, sigue siendo una fortaleza prácticamente inexpugnable.

Al final, terminaron marcando diferencias los sospechosos habituales del Real Madrid, el trío de hombres que más mata en las áreas contrarios: Gonzalo Higuaín, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema. Abrió la lata el de siempre, marcó el que consolidó la remontada el de siempre, y puso punto y final al choque el de siempre. Una consecución de sucesos que se asemeja a un baile hipnótico que se repite insistentemente en todos los encuentros cuesta arriba que protagoniza el Real Madrid. Los números de este triunvirato lo secundan: ya es el tridente más goleador en una temporada de la historia del fútbol. Estos tres alienígenas del balompié prometen masacrar todos los récords habidos y por haber. Y, quien lo diría, con un entrenador defensivo, como rezan los cohortes de la prensa propagandística culé.

Y ahora toca Champions League, la competición de bandera del club de Chamartín. Es un duro encuentro contra una de sus bestias negras, en un estadio que sofoca a sus rivales con embestidas de sus decenas de miles de aficionados. Pero el Real Madrid está para competir. Mientras otros se dedican a enseñar a jugar al fútbol, el Real Madrid enseña a ganar. La victoria es ese último bálsamo, definitivo, que sacía la ardiente sed de los beligerantes madridistas. Hoy puede ser una noche de antología, de las que les contaremos con orgullo y casta a nuestros nietos. Ser del Real Madrid te da esas posibilidades: otros se conformarán con ofrecer lecciones de bizca moral y falsa ética.


Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo: Lejos del nivel que nos viene mostrando últimamente, CR7 ha vuelto a demostrar que es el estandarte de este equipo.

Premio Tuercebotas - Álvaro Arbeloa: Partido esperpéntico del lateral derecho madridista. Necesita recuperar su nivel pronto porque se aproximan batallas vitales.

Premio Stoichkov - El banquillo del Sporting: En una de las muestras de antideportividad más flagrante que se recuerda, uno de los suplentes visitantes lanzó un balón al campo mientras se jugaba para perder tiempo. Una simple amonestación fue el precio a pagar. Una vergüenza.

Premio Redondo - Esteban Granero: Aprovechó el escaso tiempo que tuvo de juego para demostrar una vez más que puede liderar el centro del campo merengue.

viernes, 13 de abril de 2012

La semana santa de un Cristiano



El que no metía de falta directa lleva 3 en 4 partidos

Y al tercer día, resucitó
. Pasada una semana santa en la que el madridismo sufrió su viacrucis particular, un Cristiano coronó con júbilo a un vestuario que se vio agitado por el desleal golpe de un caprichoso destino deportivo.

A pesar de que el rival no escatimó en esfuerzo ni en ladinas patadas, la tragicómica historia volvió a reiterarse, como se repiten cada año las procesiones en estas fechas. Ya se cuentan por trece los años de festividades en Concha Espina y de exaltada frustración a orillas del Manzanares: el Atlético de Madrid vuelve a sucumbir ante el Real Madrid. No obstante, tal vez debería reformular mi análisis: el Atlético de Madrid sucumbió ante un pletórico Cristiano Ronaldo que con tres goles, dos de estratosférica factura, y una asistencia arrasó a los colchoneros con la fuerza de una pasión adolescente de primavera. Una abrasadora brisa atlántica que carbonizó las ilusiones de los aficionados atléticos que colmaron el Vicente Calderón. Sólo la red logró saciar el ímpetu del luso en la fría noche madrileña.

El Manzaneres fue testigo ignoto de las ráfagas de fútbol que terminaron por hincar en tierra las rodillas de los locales. Lo intentaron, en un alarde de furia orgullosa que termina en extravagancia como siempre, pero sin variar el mismo resultado que obtienen regularmente desde hace ya trece años. No lograron doblegar un destino que parece una maldición vudú vertida sobre una sufrida afición colchonera, con complejos madridistas que no se lavan con agua caliente y jabón, ni con religiosos exorcismos. La camiseta merengue parece ser una barrera mental infranqueable que no logran penetrar. Y si esta casaca es portada por un Cristiano Ronaldo en su estado más salvaje, el choque toma tintes catastróficos para ellos.

Mientras tanto, el conjunto de Jose Mourinho, en un mar de críticas sátiras y dantescas proliferadas por los delirantes chacales de la prensa rosa deportiva, se prepara para una escaramuza antes de la batalla final por la Liga y su Waterloo personal en Champions League: hay que batir al Sporting de Javier Clemente para finalmente preparar el asalto final al Allianz Arena y Nou Camp. Siempre con valentía e inquebrantable fe, porque con este guerrero escudado con el místico número siete madridista, hasta la batalla de las Termópilas parece un triunfo hacedero.


Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo: Un hat-trick y un asistencia lo dice todo. Dos golazos de antología secundan este galardón.

Premio Tuercebotas - Karim Benzema: Benzema está irreconocible, por razones que no logro determinar. Fallón, inconexo y desdibujado.

Premio Stoichkov - Filipe Luis: El lateral izquiero colchonero hizo quizás tantas faltas como todo el Real Madrid. Terminó el partido con una amarilla, igual que Di María, que hizo una falta en todo el encuentro.

Premio Redondo - Vacante: Ningún jugador en el partido logró hilar dos pases buenos consecutivos. Era un choque para el mono de trabajo, no para el esmoquin.