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jueves, 30 de agosto de 2012

Jaque al Barça

Por Pablo Calvo


Waka-waka

Ante un colosal estadio a rebozar de madridistas, Casillas levantó el trofeo de la Supercopa de España, como se iza el fénix de sus cenizas al renacer, justo delante de la incrédula mirada de un Barcelona que ve a su temporada en jaque. Con un entrenador nobel que resultó ser más llorón que Guardiola cuando gana y, sobre todo, cuando pierde, el conjunto catalán perdió el primer título que jugó contra un equipo merengue que mereció mucho más que el sufrimiento de los últimos 10 minutos.

La supremacía empezó cuando Higuaín marcó el primero, luego de fallar otros tantos. Para desgracia culé, otro nuevo fallo defensivo propició a Cristiano Ronaldo una oportunidad de oro, como el balón que se merece, para empezar a ganar su duelo personal contra Messi: auto-pase de espuela frente a Piqué para dejar al canterano culé rezagado y batir por bajo a Victor Valdés, que fue el mejor jugador de los visitantes. Parecía que no había más partido en el momento que el enésimo fallo defensivo del Barcelona culminaba con la infantil expulsión de Adriano, por placar a Cristiano cuando éste se marchaba solo contra la portería rival.

A partir de ese momento, fue un monólogo blanco que no supo rematar la faena como debería por fallos garrafales. Higuaín ofreció su mejor cara y la peor: volvió a abrir la lata por tercer partido consecutivo, pero ha fallado una cantidad insana de ocasiones clamorosas de gol. Y cuando los goles se fallan en una portería, se sufren en la propia. Casillas, en un alarde de hacer el ridículo cada día más, colocó pésimamente una barrera que resultó ser una invitación para que Messi marcara de golpe franco. En el minuto 44, el gol fue sumamente psicológico.

La segunda parte fue plana: el Madrid jugó su partido, intentando sacarle provecho a la desesperación culé, y el Barcelona se dedicó a efectuar su juego pseudo-ofensivo sin ningún resultado. Un imperial Pepe y un resurgido Sergio Ramos supieron contener las embestidas blaugranas. Casillas se reconcilió con su gloriosa historia con una parada a Pedro y mantiendo su portería sin encajar goles.

 Un título más. Un torneo menor si la comparamos al majestuoso palmarés de la entidad de Chamartín. Pero son títulos que sirven para encarar una temporada que será larga, en la cual ya tenemos una desventaja considerable de puntos en Liga y este tipo de partidos refuerzan la psiquis y la moral de un equipo que se alimentó vorazmente del efecto Modric y aprovechó la ocasión de dejar tocado a su máximo competidor. Ahora hay que encarar con fe el partido del domingo y seguir en la racha ganadora, puesto que el Real Madrid CF no conoce otra.


Premio Di Stefano - Khedira: El alemán ha jugado uno de sus mejor partidos desde que está en el Bernabéu. De notable fue una jugada que regateó a 4 defensas visitantes y casi marca ante Valdés.

Premio Tuercebotas - Mascherano: El argentino ha hecho literalmente el ridículo en Concha Espina. Falló en el primer gol y se mantuvo impreciso durante el resto del partido.

Premio Stoichkov - Pedro: Al canario ya se le ve el plumero. Ejerce de jugador fregona permanentemente en el conjunto culé. Pasa más tiempo limpiando el piso con su camiseta que otra cosa. Una vergüenza para el fútbol.

Premio Redondo - Xabi Alonso: Un partido magistral del tolosarra. Distribuyó estupendamente el juego, tanto con pases cortos como con desplazamientos en largo, así como ha aportado la calma que necesitaba el centro del campo en momentos calientes como los últimos 10 minutos de la segunda parte.

viernes, 24 de agosto de 2012

El ángel de la esperanza

Por Pablo Calvo


Dos caras de una misma jugada: un Madrid con fe y un Barcelona vapuleado, a pesar de la victoria.

Cuando Cristiano Ronaldo volvió a perforar las redes de la portería de Valdés, las sombras de una liga perdidas se cernieron nuevamente sobre el Nou Camp como una espesa bruma de invierno londinense. Pero esa niebla fue rápidamenente disipada por la enésima pérdida de concentración de este Real Madrid que no logra mantenerse zen ante situaciones, paradójicamente, favorable.

El muro de Berlín psicológico que parecía haberse derrumbado con el gol de CR7 en el mismo escenario hace unos meses atrás volvió a levantarse como los glaciares recuperan en invierno los hielos perdidos en verano. Un error del juez de línea, algo habitual cuando te presentas en el estadio culé, acompañado de una floja defensa madridista, sentenció un empate que no dejó a nadie sin reacción: para los madridistas fue una decepción absoluta y para los culés, un bálsamo cuando peor estaban.

Mención particular merece el árbitro del encuentro, el señor Clos Gomez, que perdonó la tarjeta roja a Mascherano por una clamorosa falta al borde del área que el colegiado se comió completamente, y por propiciar el juego barriobajero del Barcelona, cortando todas las contras del conjunto de Mourinho y dejando que el área del Real Madrid sea una piscina municipal, sin la más mínima consecuencia para Alexis Sanchez, que para las olimpiadas de Río de Janeiro intentará robarle el récord a Phelps como siga en esta dinámica.

Luego llegó Iniesta y terminó de desbaratar un centro del campo y defensa madridista marcado por la ausencia de Pepe y por el paupérrimo estado físico de algunos de los jugadores del club de la capital. Un trasnochado Özil, que no aportó nada ni en defensa ni en ataque, junto a un poco rodado Albiol que se le notan las desgracias ante el más mínimo apuro, fueron el eje que debilitó el bloque visitante. Junto a un desacertado e impetuoso Sergio Ramos y un desidioso Benzema, el cóctel molotov estaba servido. Parecía que iba a explotar en las manos de Mourinho cuando un infatil error de Valdés permitió a un valeroso Di María explotar las carencias del portero local para robarle la cartera de manera astuta y marcar el 3-2. Un ángel de la esperanza para un Madrid que pasó de una parada a quemarropa de Casillas que podía significar el 4-1 a un 3-2 que deja a los madridistas con confianza para una vuelta que estará repleta de intensidad y que tendrá un poco más de pimienta que este soso partido de ida que han protagonizado los dos azotes del fútbol mundial.

Ahora los focos estarán en el partido del domingo ante un Getafe que nunca se lo pone fácil al conjunto madridista. Pero todo el madridismo sabe que este encuentro es mera pirotecnia, puesto que el verdadero combate será el miércoles. Un victoria madridista puede poner en jaque a un Tito Vilanova ante un vestuario de estrellas que pueden devorar con avidez a un entrenador de su perfil. Esperemos que Mourinho haga su magia y Cristiano, sus goles. Pero siempre rezándole a nuestro ángel de la guarda, Di María.


Premio Di Stefano - Iniesta: El mejor del encuentro y el más desequilibrante. Ha sido el que más brilló en un mar de opacidad.

Premio Tuercebotas - Benzema: La desidia con la que jugó hace recordar al peor Benzema. Le faltó el hambre y el físico que demostró la anterior temporada.

Premio Stoichkov - Alexis Sanchez: El chileno pasó más tiempo en el suelo que jugando al fútbol. Su duelo particular con Coentrão lo perdió categóricamente y terminó siendo reemplazado.

Premio Redondo - Khedira: Robó, quitó, distribuyó y llegó al área, de manera desacertada pero siempre presente allí. Sami es a día de hoy el que está más fuerte físicamente en la plantilla madridista.

jueves, 18 de agosto de 2011

Vencedores Vencidos

Por Pablo Calvo

El madridismo se irá a dormir con un sabor agridulce en la boca. Por un lado, ve que su equipo está muy bien física y futbolísticamente. En los dos partidos de la Súper Copa, el equipo blanco dominó al Barcelona y le ganó en su territorio. En su “fúpbol”, como diría Xavi. Dos partidos seguidos que la posesión es a favor del Madrid y en el que los merengues han tirado más a puerta. Vamos, dominio estadístico.

Pero el sabor amargo llega en el dominio goleador. El Real Madrid no tiene la pegada que tiene el Barcelona. Perdón. Que tiene Messi. Porque el argentino de los batidos es la bestia negra del Real Madrid y el causante de sus males. Es más que medio Barça y el principal problema del club de Concha Espina. Y si encima nos damos lujos como dejar escapar al Kun Agüero por la cantinela esta del “señorío”, entonces lo llevamos claro.

El FC Barcelona se alzó con la Súper Copa de España. Título menor, que lo que se libraba aquí no era una copa en una vitrina. Era el preámbulo de la guerra psicológica que necesita la plantilla de Mourinho para ganar Liga y Champions este año. Porque el Real Madrid, a pesar de ser actualmente mejor futbolística y físicamente, peca de una cosa: falta de confianza. Los blancos se creen inferiores a los blaugranas, y su mente limitadora es el palo en la rueda que no permite avanzar al carro de Mou. El límite de este conjunto de peloteros se lo imponen ellos mismos. Y nada más que ellos.

La preparación que queda para la verdadera batalla debería ser solamente psicológica. Lo de hoy ha sido un mazazo para la juvenil plantilla merengue y para gran parte del madridismo. Resulta increíble pensar que el Barcelona salió vivo del Bernabéu cuando debería haber sido goleado. Pero como al fútbol se juega con porterías, a pesar de lo que diga el inventor del fútbol Xavi, los culés se fueron con un injusto empate para rematar la faena en el Nou Camp. Y así fue, no sin pasar por muchísimos problemas. Y es que el Real Madrid fue netamente superior en Cataluña, así como lo fue en la capital de España. Perder esta clase de partidos es cataclísmico para un mente que estaba ya forjada para la victoria. Este traspié resultadístico retrasa la preparación de Mou unos dos o tres meses. Los jugadores tienen que volver a creerse los mejores. Principalmente porque lo son, pero si no lo crees, no lo serás realmente. Son bases de la psicología más primitiva.

Luego está todo el resto, lo extra-futbolístico: las declaraciones incendiarias de Piqué y Xavi a las que todo el mundo asienta con la cabeza, los recogepelotas que chulean a los jugadores visitantes, las constantes simulaciones de agresión y/o piscinazos, la prensa de toda España promoviendo el pensamiento único, los puñetazos de Villa a Özil sin venir a cuento con la respectiva expulsión de ambos jugadores (lo más bizarro jamás visto en el fútbol), la promulgación del seny con actitudes poco coherentes con el mismo y un sinfín de cosas más. Una lucha mental, un forcejeo psicológico, nuevamente. El extra-fútbol que deberíamos dominar y controlar si queremos vencer a estos canallas en su fuero. Pero con nuestra directiva, liderada por el peor presidente en lo institucional de, posiblemente, la historia del milenario Real Madrid, no vamos a llegar muy lejos en este apartado.

Nuestro último bastión de esperanza es ese portugués que le mete el dedo en el ojo a “Pito” Vilanova. El anti-cristo del siglo XXI. El vendetoallas prepotente. El demonio. Belcemou. Ese que Piqué dice que está destrozando el fútbol español, mientras que por otro lado provoca a sus compañeros de selección con frases impúdicas y soberbias, se proclama una persona anti-España y todo lo que ella representa, y escupe sin pudor a miembros de la RFEF. Pero eso poco importa. El madridismo es una piña y está con Jose Mourinho. Lo defiende a capa y espada y no permitirá que nada le pase. Lo conservará en su seno y lo protegerá de las hordas culonas, sea de la afición del Nou Camp, de los Boixos Nois de la redacción del Sport y MD o de los mismos jugadores del Barcelona que lo quieren fuera de Europa, mandarlo a trabajar de hilacordones a Shangai. Esos aspersores en una fría noche de agosto todavía duelen. Pero de todos modos, si tu máximo enemigo se preocupa por tu imagen, eso quiere decir que estás haciendo algo bien.

Hasta el final, ¡vamos Real!


Premio Di Stefano - Coentrao: Partidazos los del portugués. Apunta maneras de crack.

Premio Tuercebotas - Sergio Ramos: Nefastos partidos del sevillano. Jugando de central está mucho más centrado y comete menos errores.

Premio Stoichkov - Marcelo: Una entrada innecesaria sacó del partido definitivamente al Real Madrid. No quedaba mucho, pero su acción terminó de sellar la victoria culé.

Premio Redondo - Pepe: Magistral y elegante lo del central. Muchos lo tachan de guarro y carnicero, pero hay que ser miope futbolístico para no ver los cortes que realiza.

Bonus Track: Premio Bocachancla - Xavi y Piqué: Dos tontos integrales de cuidado. Por un lado, Guardiola pide calma y tranquilidad en el ambiente, pero luego manda a sus dos heraldos nazionalistas para incendiarlo con declaraciones agresivas contra la institución Real Madrid y sus miembros. Patético.