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domingo, 3 de marzo de 2013

Juego de lágrimas

Ni con los suplentes, oye.

Por Pablo Calvo

Prometía una pachanga insignificante. Uno de esos partidos descafeinados que hemos visto al Real Madrid durante gran parte de la temporada en Liga. Una indolencia potenciada por una batalla crucial que se avecina el martes por la noche, noche de Champions, noche épica. El equipo local, salpicado abundantemente por jugadores de los denominados suplentes, saltaba al campo para intentar dar la estocada a un Barcelona tocado psicológicamente por el enfrentamiento de Copa. Los blaugranas, fieles a su historia de victorias menores, buscaban recuperar parte del honor perdido con una victoria en feudo madridista. Pero, siempre fieles a su historia ambos equipos, los culés continuaron su camino a la autodestrucción característica de su club mientras que el Real Madrid, con suplentes sí, pero imbuidos por la mística que acapara la camiseta blanca, acabó doblegando a su némesis. Una pachanga, sí. Pero de esas que te dejan una sonrisa en la cara.

Los de Concha Espina se adelantaron pronto en el marcador, con un gran centro de Morata que remató Benzema. Sin embargo, no todo iba ser un camino de rosas. En el único remate entre los tres palos de los blaugranas en la primera parte, Messi marca ante la pasividad defensiva de Ramos y la cantada de Diego López que cede su palo a un disparo que no fue ni ajustado ni potente. En el segundo periodo, Mourinho llamó al séptimo de caballería y el partido dio un vuelco: Cristiano y Khedira ingresaron como bulldozers para destrozar el patoso juego visitante. El panzer alemán destrozó el juego interior del Barcelona mientras que la saeta lusa perforó reiteradas veces la zaga visitante. CR7 fue tan vital para el encuentro que en los escasos minutos que participó en el juego remató más veces a puerta (6) que todo el Barcelona en 90' (5). Piqué, el conocedor de todos los secretos del portugués, volvió a estar fuera de quicio. En la primera jugada que Cristiano Ronaldo lo encaró, lo zancadilleó y le sacaron la tarjeta amarilla. Luego un lanzamiento de falta suyo a la cruceta con el 2-1 ya en el marcador terminó de confirmar lo que medio planeta piensa: Actualmente es el mejor jugador de mundo.

El final del partido nos mostró a un Barcelona en plena fase de inmolación, una peineta, como la de Alba al público, a sus tan clamados valores y seny. Un piscinazo de Adriano desató la catarsis culé en el campo de juego. Hasta siete jugadores rodearon al árbitro para coaccionarlo a pitar una pena máxima que no fue. Un escandaloso gesto de Piqué y un encaramiento lamentable de Victor Valdes con el colegiado, que le costó la expulsión, fueron las últimas escenas que otorgó el choque. Mientras unos celebraban una victoria memorable coreados por un público volcado, otros se dedicaban a jugar a su juego favorito: el de las lágrimas.


Premio Di Stefano - Pepe: Don Kleper ha vuelto a funcionar de apisonadora en el centro del campo para desarticular el juego interior del rival. Lo logró con creces y fue una constante fuente de terror para los mediocentros culés.

Premio Tuercebotas - David Villa: Estoy seguro que el asturiano, por las noches, coge su contrato con el FC Barcelona y solloza mientras lo ve. Volvió a ser una sombra de lo que fue en el Valencia, pastando en la banda para que Messi tenga sus aclarados.

Premio Stoichkov - Jordi Alba: El canterano pasa un claro momento de excitación cuando juega contra el Madrid. Está pasado de revoluciones y volvió a dar la nota con una peineta al fondo sur. Patético.

Premio Redondo - Coentrão: Fabio ha hecho un partido legendario tanto en defensa como en ataque. El lateral portugués está atravesando un momento de forma excepcional.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Camp Mou


Le sacan más fotos en el Caca Nou que en el Bernabéu
Por Pablo Calvo

Los aplausos bajaban desde las tribunas del Camp Nou. Algunos reconfortando a los abatidos jugadores culés, luego de una dolorosa derrota encajada, y otros, de los madridistas, felicitando una nueva victoria de los blancos en el feudo culé. Y no es para menos: el Real Madrid ha sido una apisonadora y ha literalmente vapuleado a un Barcelona insípido que tiro una vez entre los tres palos en toda la segunda parte (el gol) y pareció enfocar sus esfuerzos en obtener una ventaja extradeportiva más que esmerarse en emprender ese fútbol tan magnánimo que medio planeta parece envidiar.

La verdad es que Mourinho le ha demostrado al Barcelona, por enésima vez, lo que es el fútbol. El fútbol no es sistemáticamente tirarse dentro del área buscando engañar al árbitro. El fútbol no es simular agresiones una y otra vez hasta que el colegiado pique y expulse injustamente a un jugador rival. El fútbol no es el secuestro exhaustivo del balón con afán del juego pasivo. El fútbol no es presionar a Undiano Mallenco desde una sala de prensa, buscando el rédito deportivo al día siguiente. El fútbol no es salir en rueda de prensa hablando de gritos racistas, intentando concebir una encerrona. El fútbol no es amenazar a los contrarios diciendo "te espero en Barcelona". El fútbol no es rodear al árbitro con aspavientos para inclinar la balanza hacia tu lado. El fútbol es otra cosa. El fútbol es un deporte que debería ser mucho más noble de lo que es.

El de Setubal dio a Roura una lección de fútbol en la pizarra y en los valores de este deporte. Su planteo de un equipo compactos, concentrado durante 90 larguísimos minutos, no es más que la punta del iceberg. Por detrás, hay un trabajo netamente psicológico desde que llegó, que convirtió a una plantilla perdedora en ser el terror del Barcelona y de media Europa. Una maquinaria futbolística de refinado engranaje que sólo puede fallar si la motivación no es la adecuada: sólo hace falta ponerse el vídeo del partido del Deportivo este último sábado y luego el de ayer contra el Barcelona. Es un entrenador que ha hecho de Varane el central más en forma de España y posiblemente del mundo. Un chaval de escasos 19 años que juega como si tuviera 30. Y lo más importante: logró montar un esquema técnicotáctico que empodera a un Cristiano Ronaldo que ayer pasó por la casa de Messi y le mangó los cuatro Balones de Oro.

Mientras la figura argentina del Barcelona se frustraba chocando estúpidamente contra el frontón levantado por la zaga merengue, Cristiano Ronaldo destrozaba reiteradamente la homónima culé. Una y otra vez rompió la línea de defensa con fugaces ataques, con pases que aprovechaban las internadas de los laterales culés para fustigar a los desprotegidos centrales. Allí es donde Cristiano es Rey. El primer gol viene por la derecha, donde Piqué se confía e intenta rebañar la bola a un CR7 lanzado en carrera. El segundo, por la izquierda, donde Puyol queda abierto de piernas ante un endiablado regate de Di María. Y el tercero viene de un cabezazo de Varane, ante la permisividad de Piqué que parecía estar alimentando a Milan más que defendiendo a un hombre que te marcó en el partido de ida y conoces de sobra su potencial aéreo. El gol de la "honra" llegó por medio de Jordi Alba, que resucitó de los muertos en el entretiempo, en una escena que nunca vi en el mundo del fútbol. Hacer el teatro de estar mareado es algo muy grave, sobre todo cuando jugadores han fallecido en campos de juego por jugadas verdaderamente peligrosas. Es una auténtica vergüenza y una absoluta falta de respeto a esos jugadores.

El Real Madrid es finalista de Copa del Rey nuevamente. Segunda vez en tres años que Mourinho lo logra. Hemos dejado atrás los 4-0 contra el Alcorcón y las derrotás contra el Irún para machacar sin piedad al supuesto mejor equipo de la historia en su propia morada. Ayer lo hablábamos con un amigo: encomendamos nuestra alma a Cristiano. Verdad, nuestra alma la encomendamos a CR7, pero nuestra fe dogmática la encomendamos a Don Jose Mourinho, el verdadero artífice de este titán balompédico que es el Real Madrid.


Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo: No es novedad ni casualidad que este jugador reciba este galardón. Desde Don Alfredo no hay jugador que represente tanto al madridismo como el portugués. Su partido de ayer fue una exhibición de las que hacen historia.

Premio Tuercebotas - Lionel Messi: Desaparecido. Messing in action. Tanto amenazar con el "te espero en Barcelona" para hacer un ridículo mayúsculo.

Premio Stoichkov - Jordi Alba: Es una auténtica vergüenza simular penaltis. Más vergüenza aún es simular agresiones. Pero lo que es verdaderamente repugnante es fingir mareos, especialmente con los antecedentes de los mareos que hemos vivido en España.

Premio Redondo - Mesut Özil: Qué futbolista es el teutón. Qué control del tempo. Qué regate. Qué calidad. Ha movido finamente los hilos de un exultante Real Madrid para llevarlo a la gloria máxima.

jueves, 30 de agosto de 2012

Jaque al Barça

Por Pablo Calvo


Waka-waka

Ante un colosal estadio a rebozar de madridistas, Casillas levantó el trofeo de la Supercopa de España, como se iza el fénix de sus cenizas al renacer, justo delante de la incrédula mirada de un Barcelona que ve a su temporada en jaque. Con un entrenador nobel que resultó ser más llorón que Guardiola cuando gana y, sobre todo, cuando pierde, el conjunto catalán perdió el primer título que jugó contra un equipo merengue que mereció mucho más que el sufrimiento de los últimos 10 minutos.

La supremacía empezó cuando Higuaín marcó el primero, luego de fallar otros tantos. Para desgracia culé, otro nuevo fallo defensivo propició a Cristiano Ronaldo una oportunidad de oro, como el balón que se merece, para empezar a ganar su duelo personal contra Messi: auto-pase de espuela frente a Piqué para dejar al canterano culé rezagado y batir por bajo a Victor Valdés, que fue el mejor jugador de los visitantes. Parecía que no había más partido en el momento que el enésimo fallo defensivo del Barcelona culminaba con la infantil expulsión de Adriano, por placar a Cristiano cuando éste se marchaba solo contra la portería rival.

A partir de ese momento, fue un monólogo blanco que no supo rematar la faena como debería por fallos garrafales. Higuaín ofreció su mejor cara y la peor: volvió a abrir la lata por tercer partido consecutivo, pero ha fallado una cantidad insana de ocasiones clamorosas de gol. Y cuando los goles se fallan en una portería, se sufren en la propia. Casillas, en un alarde de hacer el ridículo cada día más, colocó pésimamente una barrera que resultó ser una invitación para que Messi marcara de golpe franco. En el minuto 44, el gol fue sumamente psicológico.

La segunda parte fue plana: el Madrid jugó su partido, intentando sacarle provecho a la desesperación culé, y el Barcelona se dedicó a efectuar su juego pseudo-ofensivo sin ningún resultado. Un imperial Pepe y un resurgido Sergio Ramos supieron contener las embestidas blaugranas. Casillas se reconcilió con su gloriosa historia con una parada a Pedro y mantiendo su portería sin encajar goles.

 Un título más. Un torneo menor si la comparamos al majestuoso palmarés de la entidad de Chamartín. Pero son títulos que sirven para encarar una temporada que será larga, en la cual ya tenemos una desventaja considerable de puntos en Liga y este tipo de partidos refuerzan la psiquis y la moral de un equipo que se alimentó vorazmente del efecto Modric y aprovechó la ocasión de dejar tocado a su máximo competidor. Ahora hay que encarar con fe el partido del domingo y seguir en la racha ganadora, puesto que el Real Madrid CF no conoce otra.


Premio Di Stefano - Khedira: El alemán ha jugado uno de sus mejor partidos desde que está en el Bernabéu. De notable fue una jugada que regateó a 4 defensas visitantes y casi marca ante Valdés.

Premio Tuercebotas - Mascherano: El argentino ha hecho literalmente el ridículo en Concha Espina. Falló en el primer gol y se mantuvo impreciso durante el resto del partido.

Premio Stoichkov - Pedro: Al canario ya se le ve el plumero. Ejerce de jugador fregona permanentemente en el conjunto culé. Pasa más tiempo limpiando el piso con su camiseta que otra cosa. Una vergüenza para el fútbol.

Premio Redondo - Xabi Alonso: Un partido magistral del tolosarra. Distribuyó estupendamente el juego, tanto con pases cortos como con desplazamientos en largo, así como ha aportado la calma que necesitaba el centro del campo en momentos calientes como los últimos 10 minutos de la segunda parte.

viernes, 24 de agosto de 2012

El ángel de la esperanza

Por Pablo Calvo


Dos caras de una misma jugada: un Madrid con fe y un Barcelona vapuleado, a pesar de la victoria.

Cuando Cristiano Ronaldo volvió a perforar las redes de la portería de Valdés, las sombras de una liga perdidas se cernieron nuevamente sobre el Nou Camp como una espesa bruma de invierno londinense. Pero esa niebla fue rápidamenente disipada por la enésima pérdida de concentración de este Real Madrid que no logra mantenerse zen ante situaciones, paradójicamente, favorable.

El muro de Berlín psicológico que parecía haberse derrumbado con el gol de CR7 en el mismo escenario hace unos meses atrás volvió a levantarse como los glaciares recuperan en invierno los hielos perdidos en verano. Un error del juez de línea, algo habitual cuando te presentas en el estadio culé, acompañado de una floja defensa madridista, sentenció un empate que no dejó a nadie sin reacción: para los madridistas fue una decepción absoluta y para los culés, un bálsamo cuando peor estaban.

Mención particular merece el árbitro del encuentro, el señor Clos Gomez, que perdonó la tarjeta roja a Mascherano por una clamorosa falta al borde del área que el colegiado se comió completamente, y por propiciar el juego barriobajero del Barcelona, cortando todas las contras del conjunto de Mourinho y dejando que el área del Real Madrid sea una piscina municipal, sin la más mínima consecuencia para Alexis Sanchez, que para las olimpiadas de Río de Janeiro intentará robarle el récord a Phelps como siga en esta dinámica.

Luego llegó Iniesta y terminó de desbaratar un centro del campo y defensa madridista marcado por la ausencia de Pepe y por el paupérrimo estado físico de algunos de los jugadores del club de la capital. Un trasnochado Özil, que no aportó nada ni en defensa ni en ataque, junto a un poco rodado Albiol que se le notan las desgracias ante el más mínimo apuro, fueron el eje que debilitó el bloque visitante. Junto a un desacertado e impetuoso Sergio Ramos y un desidioso Benzema, el cóctel molotov estaba servido. Parecía que iba a explotar en las manos de Mourinho cuando un infatil error de Valdés permitió a un valeroso Di María explotar las carencias del portero local para robarle la cartera de manera astuta y marcar el 3-2. Un ángel de la esperanza para un Madrid que pasó de una parada a quemarropa de Casillas que podía significar el 4-1 a un 3-2 que deja a los madridistas con confianza para una vuelta que estará repleta de intensidad y que tendrá un poco más de pimienta que este soso partido de ida que han protagonizado los dos azotes del fútbol mundial.

Ahora los focos estarán en el partido del domingo ante un Getafe que nunca se lo pone fácil al conjunto madridista. Pero todo el madridismo sabe que este encuentro es mera pirotecnia, puesto que el verdadero combate será el miércoles. Un victoria madridista puede poner en jaque a un Tito Vilanova ante un vestuario de estrellas que pueden devorar con avidez a un entrenador de su perfil. Esperemos que Mourinho haga su magia y Cristiano, sus goles. Pero siempre rezándole a nuestro ángel de la guarda, Di María.


Premio Di Stefano - Iniesta: El mejor del encuentro y el más desequilibrante. Ha sido el que más brilló en un mar de opacidad.

Premio Tuercebotas - Benzema: La desidia con la que jugó hace recordar al peor Benzema. Le faltó el hambre y el físico que demostró la anterior temporada.

Premio Stoichkov - Alexis Sanchez: El chileno pasó más tiempo en el suelo que jugando al fútbol. Su duelo particular con Coentrão lo perdió categóricamente y terminó siendo reemplazado.

Premio Redondo - Khedira: Robó, quitó, distribuyó y llegó al área, de manera desacertada pero siempre presente allí. Sami es a día de hoy el que está más fuerte físicamente en la plantilla madridista.

domingo, 22 de abril de 2012

Somos y seremos

Por Pablo Calvo
"Callaos, perros. Aún no he dicho mi última palabra"

Resulta realmente increíble cómo este Real Madrid puede ser tan bipolar: puede pasar de hacer partidos nefastos un martes por la noche a derrotar sin paliativos a uno de los mejores equipos de la historia del fútbol el sábado siguiente. Los extremos nunca son buenos, pueden afirmar los especialistas en la materia, pero la verdad es que la montaña rusa de emociones por las que los pupilos de José Mourinho nos hacen pasar hace vibrar hasta al más impermeable de los madridistas.

El trascendental choque en el Nou Camp ha significado mucho más que una simple victoria, muchísimo más que tres puntos en una Liga que hace dos meses estaba muy de cara y que ahora, mientras escribo estas palabras, está prácticamente resuelta. Más aún: lo de anoche en la capital catalana representa mucho más que un campeonato, la 32º Liga del club más ganador del mundo. No. Es mucho más que todo eso junto. Lo que aconteció en Can Barça fue la caída del muro de Berlín futbolístico que había entre este Real Madrid y su ilustre historia. Una muralla que empezó a derrumbarse en la vuelta de Copa y que ayer Cristiano Ronaldo se tomó el descarado atrevimiento de dinamitar hasta convertirla en una atajo de rocas informes que tendrá que recoger al FC Barcelona. Un equipo blaugrana que ve cómo su figura no le pudo resolver sus últimos dos partidos y que ha cosechado sendas derrotas por esa razón. Volvió a quedar latente en la templada noche de la Ciudad Condal: los de Guardiola sufren una grave messidependencia.

Mientras tanto, la súper nova lusa del Real Madrid volvió a marcar por tercera vez consecutiva en un Clásico (3 goles en los últimos 3 Clásicos, una proeza solamente igualada por fenómenos como Gento, Puskás y Juanito). Y lo hizo de la mejor manera posible: silenciando a un estadio que ladraba como una jauría de canes famélicos, oliendo la sangre que suponían que había salpicado el kafkiano gol de Alexis. No hay mejor manera de devolver un puñetazo que un puñetazo aún más fuerte. Y tanto que lo fue. El golpe que le propinó el de Madeira a los locales fue demoledor. Mandó a la lona a un Barcelona que nunca supo reponerse al duro impacto. Y con el Barcelona, cayó también su afición, que terminó callada contemplando inexorablemente la exhibición del astro madridista.

Ha sido un encuentro que traerá una dura resaca para los derrotados, pero también para los que se han alzado con la victoria. "Noches felices, mañanas tristes" alega el proverbio popular, y no es para menos. Para propios, hay que sobrepasar el resacón que conlleva una victoria de antología como la de ayer, para volver a plantar los pies sobre la tierra y comenzar a preparar la siguiente batalla que nos queda: La visita del Bayern Múnich al Santiago Bernabéu. Para extraños, porque van a tener que juntar las piezas de cristal que el martillazo de Cristiano Ronaldo ha causado y para afrontar su propia guerra contra un Chelsea que tiene más sed de venganza que fútbol para ofrecer.

Aún así, el sentimiento de victoria no es nuevo para un club que tiene en sus vitrinas cientos y cientos de trofeos que acreditan su acaudalada historia, repleta de éxitos y gloria. Parece que el mosaico que desplegó la afición culé ayer en el Nou Camp fue premonitorio, un mensaje dirigido al club blanco: somos y seremos. Efectivamente, querido aficionado blaugrana. Somos y seremos. Pase lo que pase, somos y seremos los más grandes. Porque el alma madridista no es una moda pasajera o un efímero frenesí de títulos en casi un lustro. La casta madridista perdura durante numerosas décadas, durante siglos enteros. La leyenda madridista está de vuelta. Sin duda, somos y seremos.


Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo: El luso volvió a demostrar por qué tiene que ser el próximo Balón de Oro. Le ganó su duelo personal a un desaparecido Messi, marcó otra vez contra los culés y ha derribado esa pared psicológica que afligía a la actual plantilla del Real Madrid. Un jugador de leyenda.

Premio Tuercebotas - Cristian Tello: El canterano (del Espanyol) ha hecho un partido nefasto. Las escasas veces que se pudo ir de Arbeloa no supo resolver correctamente, y cuando tuvo ocasiones clarísimas de gol, las marró inexplicablemente. Estuvo muy revolucionado y demostró que aún está verde para las grandes citas.

Premio Stoichkov - Daniel Alves: Un habitual en esta sección, el brasileño pasó más tiempo en el piso simulando patas y agresiones que jugando al fútbol, neutralizado por cierto impecablemente por un imperial Coentrão. Curioso que simule agresiones, porque él fue el protagonista de la única que hubo en el partido: le clavó los tacos en el estómago a Cristiano Ronaldo. El árbitro le pitó falta al luso y el 2 blaugrana se fue, nuevamente, de rositas.

Premio Redondo - Sami Khedira: El alemán ha sido un pulpo en el centro del campo. Robó mucho, recuperó aún más y distribuyó correctamente. Nunca perdió su posición y encima marcó. Sin duda, un día nefasto para sus detractores.

jueves, 26 de enero de 2012

El Madrid siempre vuelve

Por Pablo Calvo

Sombrerito y definición. Oh la la, Benzema.


El Madrid siempre vuelve. Yo siempre creí. Y esta vez, un señor vestido de amarillo nos ha birlado la posibilidad de volver a hacer historia, eliminando a un Barcelona que fue lo que su historia dictamina: un acomplejado segundón.

La contracrónica de hoy trata de un uno a uno de los jugadores madridistas y de los valores que ambos clubes profetan, cosa que ayer ha quedado bien claro. Los de blanco profetaron orgullo, casta, pundonor y esperanza. Los culés, recogepelotas escondidos, aplausos ante jugadas violentas, gritos racistas, pancartas bochornosas y llamar asesinos a profesionales del fútbol. Vamos, nada nuevo bajo el sol.

Con el himno del Real Madrid abriendo esta edición del podcast, porque hoy somos más madridistas que nunca, os dejo una nueva columna de opinión de nuestro humilde espacio mediático. Espero que disfrutéis tanto escuchándolo como hemos disfrutado haciéndolo. Y recordad, madridistas: el Real Madrid siempre, pero SIEMPRE, vuelve.



Bonus track: Aquí tenéis al que alguno "madridistas" critican. Evidentemente, este señor es mucho más madridista que ellos.

jueves, 19 de enero de 2012

Una de Juanitos, Mourinhos y Pepes

Por Pablo Calvo

¿Y ahora qué dirá la prensa sobre Cristiano?

Madridistas, levantad la cabeza. Sois aficionados de un club de fútbol que siempre vuelve. Hoy caemos y quizás caeremos el miércoles que viene, pero este club, si tiene algo, es que no se rinde. El proyecto de Mourinho, a pesar de las derrotas contra el archienemigo, sigue siendo inmenso: pleno en Champions con récord de goles y primeros en Liga a 5 puntos del supuesto mejor equipo del mundo mundial, con 10 goles más que los inventores del fútbol, para que no digan que este equipo no es ofensivo.

Que no os engañen, madridistas. Pepe no es un asesino. Mourinho no es ultradefensivo. Son dos símbolos para el madridismo postmoderno. Tenemos que seguir todos a una en el proyecto del General Mourinho, porque es el único que nos dará toda la gloria que hemos perdido en la prensa.

Madridistas, no es tiempo de piperos y pijameros. Es tiempo de clamar por el Real Madrid todos juntos. Ya no se conforman con atacarnos impíamente en bloque, sino que buscan rompernos desde dentro. Han visto la rajadura en la armadura merengue y lanzan sus dardos envenenados a esa hendidura. No lo podemos consentir, hermanos. Cerramos filas. Una debilidad en la falange significa la derrota de todos sus miembros. Si uno cae, caemos todos.

Que no os engañen, madridistas. Este Real Madrid es el equipo más goleador de Europa. Cristiano e Higuaín están en el podio por el pichichi de la Liga. Récord de goles casi histórico en Champions. Este equipo es una topadora en ataque. La excusa de los goles de contraataque es una falacia, propia de mentes enfermas fabricadas en las universidades de comunicación social españolas.

Que no os engañen, madridistas. Los que ahora piden la cárcel para Pepe tienen como ídolos a Juanele o Stoichkov. Los que hoy dicen que Mourinho es ultradefensivo quieren a Michel para el Real Madrid. El mismo Michel que descendió a un Castilla con un equipazo y que casi desciende al Getafe con un equipo sublime para lo que es el club azulón. Los que hoy atacan al Real Madrid son los que querían hacerse con el control total del club blanco en el 2002 y Florentino no lo permitió.

Con la música de Te Quiero Igual de Andrés Calamaro, os traemos la segunda contracrónica en audio del blog Mente En Blanco. Porque yo, Real Madrid, pase lo que pase, te quiero igual.

¡HASTA EL FINAL! ¡VAMOS REAL!




Premio Di Stefano - Cristiano Ronaldo

Premio Tuercebotas - Sergio Ramos

Premio Stoichkov - Pepe

Premio Redondo - Iniesta

sábado, 10 de diciembre de 2011

La cúspide del fútbol ya está aquí

Por Pablo Calvo


Un superclásico más para algunos, pero especial para mí puesto que lo veré en la capital del Reino de España, en territorio amigo. Acostumbrado a verlo en terreno enemigo, como muchos de vosotros, esto es una suave brisa en un sofocante día de verano.

Independientemente de mi experiencia, el Real Madrid tiene hoy una cita con la historia. El FC Barcelona mira por el retrovisor a su archienemigo desde hace varias jornadas. La diferencia es de tres puntos y un partido. Potencialmente seis puntos. Y si hoy el equipo merengue se alza victorioso, el margen de error se convertirá en potenciales nueve puntos, distancia sustancial considerando que aún no hemos terminado la primera vuelta y el Barcelona tiene que dar la vuelta al mundo para jugar el tan importante Mundialito de clubes. Tanto mejor para el club de Concha Espina: más kilómetros para los jugadores culés es sinónimo de más cansancio, lo cual se traduce en un rendimiento inferior.

Los nuestros llegan eufóricos con una racha de victorias legendaria: ya igualó la racha de Miguel Muñoz, de 15 partidos. Hoy, en caso de victoria, el récord se colocaría en 16. Una autentica barbaridad. Barbaridad, sí, pero es algo que no sorprende porque el juego de los entrenados por Jose Mourinho es superlativo. El 3-4-3 que perfeccionó Mourinho para su segundo proyecto en Concha Espina está dando sus frutos: los tres defensas, con un lateral con obligaciones defensivas; un mediocampistas defensivos y dos interiores; un mediapunta por delante de ellos y tres delanterros para rematar la faena.

Las directivas de ambas instituciones ya se han juntado. Asombra la presencia de Sandro Rosell en los madriles, ese personajillo de poca monta que amenazó meses con romper relaciones con el Real Madrid Supongo que, como buen catalán de ley, pretende comer gratis en Madrid y luego romper relaciones para el partido de vuelta. Así podrá ahorrarse la comida de directivas y hacer un par de fotocopias en color de más.

Lo que ya no asombra es el trato de la prensa, izando la bandera culerda hasta la estratosfera, elevándolos a santos peregrinos del balompié universal y poseedores en exclusivo de la humildat. No obstante, voy a estar expectante a la crucifixión de la prensa al citado Rosell, que ha pronunciado que Guardiola es el mejor entrenador de fútbol. Algo perfectamente loable, si se me permite la opinión. Pero para la canallesca no fue tan loable cuando lo dijo Florentino Perez en una asamblea de socios. Reitero: en una asamblea de socios privada para los socios madridistas, mientras Rosell lo pronunció en una rueda de prensa para toda España (hablando español, eh, aquí no tiene cojones a hablar en su dialecto). Pero ya sabemos como va esto de la prostitución intelectual, qué os voy a contar yo, amigos.

El equipo de la comarca ya está en Madrid para preparar el partido. Se iban a hospedar en un hostal de una estrella en el barrio de Salamanca, para demostrar que son humildes y provenientes de familias de pocos recursos económicos, como buenos canteranos de la Masía. Pero al final decidieron ir al Eurostars 5 estrellas cerca de Plaza España. Aparentemente para eso sí que hay dinero en las arcas del club.

En el viaje de camino a la capital, tuvieron algunos inconvenientes. Se dice que eran unas ratas en las bodegas. Resulta curioso que por ello retrasasen un vuelo del Barcelona. Digo, cuando la plantilla viaja en avión, hay una veintena de ratas en cabina y nadie se queja de ello. Para solucionar el problema, Eau de Pep envió a Messi a mediar con sus congéneres para convencerlos de abandonar el avión. Aparentemente los convenció firmándoles un par de batidos de queso cheddar. Comentan las malas lenguas que algunas de las ratas que bebieron el batido crecieron misteriosamente 40 centímetros y ahora pueden correr a 100 km/h.

Para culminar este artículo, sólo un mensaje para los polaquillos: Bienvenidos a la meseta, comarqueños. Aquí vuestra playita y calorcito no os valdrá ni para tomar por el culo. Chupaos el frío y la niebla, perros. Pero tranquilos, entraréis en calor cuando piséis el infierno que será el Santiago Bernabéu esta noche.

jueves, 18 de agosto de 2011

Vencedores Vencidos

Por Pablo Calvo

El madridismo se irá a dormir con un sabor agridulce en la boca. Por un lado, ve que su equipo está muy bien física y futbolísticamente. En los dos partidos de la Súper Copa, el equipo blanco dominó al Barcelona y le ganó en su territorio. En su “fúpbol”, como diría Xavi. Dos partidos seguidos que la posesión es a favor del Madrid y en el que los merengues han tirado más a puerta. Vamos, dominio estadístico.

Pero el sabor amargo llega en el dominio goleador. El Real Madrid no tiene la pegada que tiene el Barcelona. Perdón. Que tiene Messi. Porque el argentino de los batidos es la bestia negra del Real Madrid y el causante de sus males. Es más que medio Barça y el principal problema del club de Concha Espina. Y si encima nos damos lujos como dejar escapar al Kun Agüero por la cantinela esta del “señorío”, entonces lo llevamos claro.

El FC Barcelona se alzó con la Súper Copa de España. Título menor, que lo que se libraba aquí no era una copa en una vitrina. Era el preámbulo de la guerra psicológica que necesita la plantilla de Mourinho para ganar Liga y Champions este año. Porque el Real Madrid, a pesar de ser actualmente mejor futbolística y físicamente, peca de una cosa: falta de confianza. Los blancos se creen inferiores a los blaugranas, y su mente limitadora es el palo en la rueda que no permite avanzar al carro de Mou. El límite de este conjunto de peloteros se lo imponen ellos mismos. Y nada más que ellos.

La preparación que queda para la verdadera batalla debería ser solamente psicológica. Lo de hoy ha sido un mazazo para la juvenil plantilla merengue y para gran parte del madridismo. Resulta increíble pensar que el Barcelona salió vivo del Bernabéu cuando debería haber sido goleado. Pero como al fútbol se juega con porterías, a pesar de lo que diga el inventor del fútbol Xavi, los culés se fueron con un injusto empate para rematar la faena en el Nou Camp. Y así fue, no sin pasar por muchísimos problemas. Y es que el Real Madrid fue netamente superior en Cataluña, así como lo fue en la capital de España. Perder esta clase de partidos es cataclísmico para un mente que estaba ya forjada para la victoria. Este traspié resultadístico retrasa la preparación de Mou unos dos o tres meses. Los jugadores tienen que volver a creerse los mejores. Principalmente porque lo son, pero si no lo crees, no lo serás realmente. Son bases de la psicología más primitiva.

Luego está todo el resto, lo extra-futbolístico: las declaraciones incendiarias de Piqué y Xavi a las que todo el mundo asienta con la cabeza, los recogepelotas que chulean a los jugadores visitantes, las constantes simulaciones de agresión y/o piscinazos, la prensa de toda España promoviendo el pensamiento único, los puñetazos de Villa a Özil sin venir a cuento con la respectiva expulsión de ambos jugadores (lo más bizarro jamás visto en el fútbol), la promulgación del seny con actitudes poco coherentes con el mismo y un sinfín de cosas más. Una lucha mental, un forcejeo psicológico, nuevamente. El extra-fútbol que deberíamos dominar y controlar si queremos vencer a estos canallas en su fuero. Pero con nuestra directiva, liderada por el peor presidente en lo institucional de, posiblemente, la historia del milenario Real Madrid, no vamos a llegar muy lejos en este apartado.

Nuestro último bastión de esperanza es ese portugués que le mete el dedo en el ojo a “Pito” Vilanova. El anti-cristo del siglo XXI. El vendetoallas prepotente. El demonio. Belcemou. Ese que Piqué dice que está destrozando el fútbol español, mientras que por otro lado provoca a sus compañeros de selección con frases impúdicas y soberbias, se proclama una persona anti-España y todo lo que ella representa, y escupe sin pudor a miembros de la RFEF. Pero eso poco importa. El madridismo es una piña y está con Jose Mourinho. Lo defiende a capa y espada y no permitirá que nada le pase. Lo conservará en su seno y lo protegerá de las hordas culonas, sea de la afición del Nou Camp, de los Boixos Nois de la redacción del Sport y MD o de los mismos jugadores del Barcelona que lo quieren fuera de Europa, mandarlo a trabajar de hilacordones a Shangai. Esos aspersores en una fría noche de agosto todavía duelen. Pero de todos modos, si tu máximo enemigo se preocupa por tu imagen, eso quiere decir que estás haciendo algo bien.

Hasta el final, ¡vamos Real!


Premio Di Stefano - Coentrao: Partidazos los del portugués. Apunta maneras de crack.

Premio Tuercebotas - Sergio Ramos: Nefastos partidos del sevillano. Jugando de central está mucho más centrado y comete menos errores.

Premio Stoichkov - Marcelo: Una entrada innecesaria sacó del partido definitivamente al Real Madrid. No quedaba mucho, pero su acción terminó de sellar la victoria culé.

Premio Redondo - Pepe: Magistral y elegante lo del central. Muchos lo tachan de guarro y carnicero, pero hay que ser miope futbolístico para no ver los cortes que realiza.

Bonus Track: Premio Bocachancla - Xavi y Piqué: Dos tontos integrales de cuidado. Por un lado, Guardiola pide calma y tranquilidad en el ambiente, pero luego manda a sus dos heraldos nazionalistas para incendiarlo con declaraciones agresivas contra la institución Real Madrid y sus miembros. Patético.

jueves, 28 de abril de 2011

Indignación máxima

Por Pablo Calvo

Confirmado: Ya sólo falta que le den las tarjetas y el silbato a Messi y que pite él.

Lo que hemos vivido ayer en el cada vez menos sagrado Santiago Bernabéu fue una vergüenza sin límites. En los '90, los del teatrillo catalán o el árbitro hubiera salido escoltados por la policía para evitar una tragedia.

Pero primero, hablemos de ese extraño que no se presentó en el Teatro de la Castellana: el fútbol. Los dos equipos fueron un desastre y el partido era infumable durante los primero 45 minutos. Ninguno quería jugar, pero la estrategia de Mourinho de frustrar a los rivales y luego encerrarlos paulatinamente estaba sobre ruedas: la primera fase del plan, no encajar goles, había sido un éxito. Pero luego, todo se vino abajo.

Aún sigue fresco en mi memoria ese grito de Hierro "¿A qué vienes aquí? ¿A jodernos?". Me falta esa actitud. Es como el ying sin el yang. Una mitad de mí se ha esfumado y con tanto señoría, tanto buenismo y tanta ostia, el FC Barcelona nos terminó ganando terreno en los despachos. Institucionalmente, ahora mismo, el Real Madrid es menos que nada: nos chulean hasta en casa.

Para más inri, ya no se puede ni hablar de las injusticias que sufrimos. Tenemos que aguantarnos. Si decimos las verdades del barquero, porque la expulsión de Pepe fue MUY injusta, somos unos llorones y nos van a denunciar poco menos que a la ONU. En cualquier momento retiran las tropas de Libia para invadir el Santiago Bernabéu, donde está el nuevo enemigo de la democracia y de la humanidad.

Y es que Mourinho parece el nuevo Osama Bin Laden, un talibán, un déspota y el destructor de la historia del Real Madrid. Esos periodistas que se subieron al carro de la Copa del Rey, rápidamente se bajaron para darle estopa al portugués. Ni siquiera esperaron al partido de vuelta para calificar de fracaso su estrategia y tacharlo de antifútbol. Por supuesto, ni palabra de que el artífice de su malograda estrategia fue nada más ni nada menos que Herr Stark, ladrón de guante blanco. No contento con escamotearle un penalti al Real Madrid en la ida contra el Lyon, luego del bloqueo de voleibol de Gurcouff, decidió que lo mejor era venir a nuestra casa a meternos la mano en el bolsillo y no sólo robarnos este partido, sino también destrozando el partido de vuelta: ni Sergio Ramos ni Pepe podrán disputarlo. Messi, apercibido, se tomó la libertad de coger la pelota con la mano y hacer faltas sin balón sin recibir tarjeta amarilla. Ahí está el doble rasero, el listón para uno y para otro.

Luego llegó el tan ansiado teatrillo culé. Eso que Mascherano pidió que se evitara con tanto afán y sus compañeros ignoraron. Pasaron de él, vamos. Primero Shakespeare Busquets, luego Francis Ford Pedro, para terminar con Alves Pacino, quien provocó la expulsión de Pepe, pegando un alarido tronador y saliendo en camilla, cuando el central luso ni siquiera lo había rozado. Por cierto, lo retiraron en camilla en el minuto 62' y en el 63' ya estaba corriendo la banda. Un patán sinvergüenza.

Aquí os dejamos fragmentos del Hamlet que derrocharon los blaugranas en el verde de Chamartín:

Éste es el "manotazo a la cara" de Marcelo a Busquets. Se ve claramente que hay contacto leve en el pecho y nada más:


Aquí tenemos la expulsión de Pepe. Una televisión imparcial, como es la francesa, dice (para los que no entienden el francés) que no hay contacto, Dani Alves le hace un mal al fútbol simulando una agresión y que el plantillazo era merecedor ACASO de tarjeta amarilla:



Aquí vemos un compilatorio de las simulaciones de los visitantes:



Y ahora, yo me pregunto. ¿Le hacen falta los errores arbitrales a los mejores del mundo para ganar? ¿Acaso el mejor equipo del globo terráqueo necesita jugar 11 contra 10 para alzarse victorioso? La realidad es clara y contundente: en estos últimos tres partidos, sólo el Madrid pudo marcar 11 contra 11. Fue en la final de Copa. Éste es el dato a seguir, no la posesión y demás números intrascendentes que sólo sirven de engañabobos. ¿El Real Madrid debe tolerar este atraco y hacer la vista gorda? ¿Acaso lo hicieron Wenger este año o Hiddink en el escándalo de Stamford Bridge? Estos dos no se callaron, por ende, ¿por qué debería hacerlo el Real Madrid, un club mucho más legendario que estos dos equipos londinenses?

Hay que levantar la voz y dar el puñetazo en la mesa de una vez por todas. Sino, el Barcelona se seguirá saliendo con la suya durante muchos años más. Simulando, agrediendo a espectadores impunemente, incitando al violencia, y acorralando y coaccionado a los colegiados. Hay solamente un club en el mundo que puede alzarse y hacerse escuchar. Sólo uno puede detener el rodillo mediático y la propagan virulenta culé. Y ese es el Real Madrid Club de Fútbol. El más ganador y el que siempre resucita como fénix ascendente.

Que no nos den por muertos, porque peores batallas hemos ganado. Hoy más que nunca, siempre fieles, ¡vamos Real, hasta el final!

jueves, 21 de abril de 2011

¿Manita? ¿Para qué? Con uno nos sobra: CAMPEONES.



Antes de empezar, una dedicatoria. Para esos artistas del balompié. Esos que se llenan la boca hablando de fútbol y de lo bonito que es golear al rival con facilidad. Para todos esos paletos va dedicada esta victoria.

Meterle uno, 2, 5 ó 47 goles al rival vale exactamente lo mismo: tres puntos. Y en caso de una final como la de ayer, donde los titanes del fútbol chocaron, vale una copa. La de Su Majestad el Rey. El de España. Muchos "calvos" y banderas independentistas en el fondo culé, para luego silvar el himno español. El de todos, también el de ellos. Por más que a algunos separadores, que no separatistas, les duela. Por más que luego muestren la Copa orgullosos en sus vitrinas.

Pero no hablemos de política, que mientras más lejos esté del deporte, mejor. Hablemos de fútbol. O mejor hablemos de cricket, que es a lo que jugó el Madrid según Xavi. El catalán se despachó nuevamente con la misma cantinela del sábado, bah, la misma de siempre: el Real Madrid ha jugado a otro deporte, pero no al fútbol. A ese deporte juegan solamente los culés. El resto somos unos cretinos que nos tenemos que sodomizar automáticamente cuando vemos la camiseta blaugrana enfrente. Curioso que digan esto, porque creo que la Copa del Rey que levantamos ayer fue la de fútbol, y no de golf o petanca.

Con fútbol, por más que a otros les moleste, les incordie, llamarlo así, se impuso el conjunto de Chamartín. Se impuso de manera congruente con su historia, para no variar y para no perder la costumbre: con casta, con épica, con pundonor, con orgullo. Orgullo vikingo. Orgullo madridista. Y siempre guerreando hasta el final, como citaba la pancarta mastodónica que desplegaron los madridistas que se trasladaron hasta Mestalla para arengar a los suyos: "Hasta el final, vamos Real".


Con un repaso táctico, el once de Mourinho borró del campo a los dirigidos por Guardiola. Nuevamente el luso le ganó la batalla de ajedrecistas al catalán. Pero esta vez, el Real Madrid jugó con once casi hasta el final del encuentro y eso tuvo peso. A pesar de que el trencilla, bien durante toda la noche salvo algunos detalles, se comió alguna tarjeta para los culés y se excedió con algunos de los merengues. Nuevamente el trivote ahogó el mediocampo blaugrana. Nuevamente Pepe fue la gran figura del encuentro. O por lo menos lo hubiera sido si no fuera por su compatriota, el del salto made in Michael Jordan. Ese que se elevó por todo lo alto en el cielo de Valencia para rematar un centro maravilloso de Di María. Para coger a contrapierna a un Pinto que lo intentó, pero que su estirada fue estéril. Con quirúrgico testarazo, Cristiano Ronaldo perforó la meta barcelonista y sentenció un partido que estaba para cualquiera. Finalmente ahuyentó a sus más oscuros fantasmas: marcar en un partido importante y marcarle al Barcelona. Dos pájaros de un cabezazo.

Luego continuó el cerrojo Mou, esos que son una garantía. Como si no hubiera pasado nada. Esos que, salvo errores tontos como el de Albiol en el último partido de Liga, son irrompibles. Cerrojazo y que vengan ellos. Que jueguen a ese fútbol que profetizaban. Que intenten evangelizarnos en su arte del tiquitaca. Nosotros los dejamos intentar demostrar que su fútbol es superior. Pero fallaron. Fallaron el sábado, diez contra once, y fallaron ayer. Mou les mojó la oreja una vez más. Primero con los tuercebotas del Inter, y ayer con los picapedreros del Real Madrid.

Me da igual lo que digan. Que se masturben con su excelso fútbol si quieren. Que menosprecien nuestro estilo, calificado de chato y defensivo. Que nos metan mil goles por partido, si quieren, y que les metan otros dos mil a los otros equipos. Que ataquen y llamen anti-fútbol sistemáticamente a nuestro general Mourinho. Que digan que Pepe es un guarro, Khedira un patapalo y Cristiano, un chulopiscinas. A estas alturas, todo me resbala. El madridismo es impermeable a sus tonterías. Y también lo es Mourinho y la plantilla de gladiadores que tenemos. Les está bien empleado a estos sinvergüenzas que lo único que hacen es divulgar el pensamiento único y esputar bilis por España.

Lo único que me importa es que el cauce natural de las cosas está volviendo a la normalidad: Nosotros somos los campeones y ellos los segundones.


Bonus Track: Una lección de matemáticas para Gerard "españolito" Piqué: Manita+copita=alegría madridista.